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En julio de 2024 fue nombrado por tercera ocasión como director técnico de la Selección Mexicana gracias a su sólida trayectoria nacional e internacional y a su reputación como rescatador de equipos en problemas; sin duda, el caso del equipo representante del país que, en modo alguno, es la que ha dado mejores resultados.
Javier Aguirre Onaindía, quien nació en la Ciudad de México el 1 de diciembre de 1958, debe su apodo, 'El Vasco', a sus padres, ambos oriundos del País Vasco, en España: su madre nació en Gernika, mientras que su padre era de Ispáster, en Vizcaya. Ambos emigraron a México después de la Guerra Civil Española, y después nació Javier, ya en la Ciudad de México.

Él mismo ha contado que creció en una casa profundamente marcada por la cultura vasca, aunque totalmente integrada a México. Incluso, sus hijos, nacidos de su matrimonio con Silvia Carrión -con quien está casado desde los 80-, tienen nombres vascos: Mikel, Ander e Iñaki.

Esa doble identidad, mexicana y vasca, ha marcado toda su vida, desde su carácter explosivo, demasiado franco y con un irónico sentido del humor, hasta su desarrollo profesional, ya que fue a través de sus antecedentes familiares que obtuvo el pasaporte español, lo cual facilitó su carrera en el extranjero.
Javier 'El Vasco' Aguirre, antes que técnico, jugador
Aunque hoy lo recordamos casi exclusivamente como técnico, Aguirre tuvo una digna carrera futbolística. Jugó principalmente como defensa en el medio campo.

Debutó profesionalmente con el club América, aunque alcanzó mayor notoriedad con equipos como Atlante y Guadalajara. También tuvo experiencia en España con el Osasuna, equipo del cual tuvo que despedirse debido a una fuerte lesión.
Con la selección mexicana jugó en la Copa del Mundo 1986 contra Alemania Occidental en los cuartos de final. En ese partido fue expulsado, convirtiéndose en el primer mexicano en ver la tarjeta roja en una Copa del Mundo.
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Así es el lado más personal de Javier Aguirre, Director Técnico de la Selección Mexicana
Tras su retiro como jugador, Aguirre se formó en España como director técnico y regresó con ideas frescas. Sus primeras oportunidades llegaron en el Atlante y luego en el Pachuca, equipo con el que dio su primer gran golpe a finales de los noventa. Ahí construyó un equipo combativo, con esta agrupación conquistó su primer título como entrenador: el campeonato Invierno 1999. Gracias a este éxito escaló por primera vez a dirigir al Tricolor.

Tomó a la selección nacional en una de sus peores crisis rumbo a la Copa del Mundo 2002. México estaba cerca de quedar eliminado y Aguirre logró clasificarlo, consolidando su reputación de rescatador de equipos en problemas.
En Corea-Japón 2002 logró una fase de grupos muy sólida, incluyendo una victoria histórica contra la selección de Croacia y un triunfo muy celebrado sobre Ecuador. Sin embargo, México volvió a quedar eliminado en octavos de final, esta vez frente a Estados Unidos, una derrota que fue terriblemente dolorosa para la afición mexicana.
Triunfo en España
Su carrera internacional creció en España. Dirigió durante años a equipos de LaLiga como el Osasuna, Atlético de Madrid, Real Zaragoza, Espanyol, Leganés y Mallorca.

Es especialmente memorable su etapa con el Osasuna —de 2002 a 2006—, donde llevó a un club modesto hasta una final de la Champions por primera vez en su historia, esto le valió ser nombrado por la UEFA como el Mejor Director Técnico del Año, en España.
Ese reconocimiento le abrió las puertas del Atlético de Madrid, llevando al equipo a clasificarse para la Champions League en la temporada 2007-08, aunque también vivió una etapa en la que enfrentó enormes presiones y muchas críticas. En España se ganó la reputación de un DT trabajador, intenso y muy eficaz para equipos con presupuestos limitados (como en México).

También pasó por las selecciones de Japón y Egipto, acumulando una experiencia internacional que pocos técnicos mexicanos pueden presumir.
Otra vez al Tri
Su segunda etapa al frente del Tricolor llegó antes del Mundial de Sudáfrica 2010, nuevamente de forma emergente. Otra vez logró estabilizar al equipo y clasificarlo, aunque México volvió a caer en octavos de final, ahora frente a la selección de Argentina.
El regreso actual de Javier Aguirre a la selección mexicana fue, en esencia, otro bomberazo de la Federación Mexicana de Futbol. Llegó después del enorme desencanto que dejó la participación de México en la Copa América 2024 bajo el mando de Jaime Jimmy Lozano, donde el equipo quedó eliminado en fase de grupos y hubo muchísimas críticas por el bajo nivel futbolístico y la falta de personalidad de la Selección.

La Federación decidió entonces apostar por alguien con experiencia en manejo de crisis y presión mundialista. Así, en julio de 2024 anunciaron oficialmente el regreso de Aguirre para una tercera etapa al frente del Tri, muy pocos técnicos han dirigido tres veces a una misma selección nacional.
Aunque su regreso provocó reacciones muy divididas, hasta el momento ha tenido buenos resultados, en mancuerna con Rafa Márquez, ha intentado combinar veteranos con jóvenes y recuperar la competitividad.

Y volvió siendo el mismo Vasco: de carácter fuerte, irónico, relajado ante la presión y muy poco interesado en sonar moderno o políticamente correcto. Esa autenticidad —para bien o para mal— es parte de lo que lo ha traído tantas veces al frente de la Selección.
Con el Mundial 2026 en casa —México, Estados Unidos y Canadá como sedes—, Aguirre afronta el que podría ser el capítulo más importante de su ya larga historia. La presión es tremenda, pero él ya demostró que bajo presión es cuando mejor funciona.
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