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Este domingo 30 de agosto, antes de que el sol terminara de aparecer, la Ciudad de México ya estaba despierta.
En Ciudad Universitaria, miles de corredores se reunieron para dar vida a una de las jornadas deportivas más esperadas del año: el Maratón de la Ciudad de México 2026.
Entre tenis, relojes deportivos, audífonos, gorras y playeras con distintos mensajes, la mañana comenzó con una mezcla de nervios, emoción y entusiasmo.
Había quienes llevaban meses preparándose para ese momento y quienes llegaban dispuestos a vivir por primera vez la experiencia de recorrer 42.195 kilómetros por algunas de las avenidas y lugares más emblemáticos de la capital.
Desde temprano, familiares y amigos se distribuyeron a lo largo de la ruta para acompañar a los corredores. Las calles se transformaron en improvisadas tribunas, donde los aplausos, los gritos de ánimo y las fotografías se convirtieron en parte del recorrido.
La ruta atravesó distintos puntos de la ciudad: de Ciudad Universitaria a Insurgentes, pasando por Roma, Condesa, Chapultepec, Polanco, Paseo de la Reforma y, finalmente, el Centro Histórico. Cada tramo ofreció una postal diferente y confirmó que el maratón es también una manera singular de recorrer y experimentar la capital.
Entre los 30 mil participantes convivieron corredores de élite y aficionados que perseguían objetivos muy personales: conseguir una nueva marca, completar su primer maratón, superar un reto o simplemente llegar a la meta. Detrás de cada número había una historia distinta y meses de entrenamiento, por lo que al final, las medallas se acompañaron de abrazos, sonrisas, lágrimas y fotografías.
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