Helados, una historia divertida

Sólo a los chinos se les pudo ocurrir algo así. Imagínenlos en plena montaña, acarreando nieve y llevándola lo menos derretida posible a tierra civilizada para mezclarla con miel y frutas.

Foodie con Clase 05/11/2015 13:19 Actualizada 13:00

¿Alguna vez se han detenido a imaginar cómo fue el primer helado de la historia? ¡Ha de haber estado en chino! ¡Literal! Porque sólo a los chinos se les pudo ocurrir algo así. Antes de Cristo no había sistemas de refrigeración, obviamente. ¡Ah! ¡Pero había montañas! ¡Y nieve! Y si algo le sobra a los chinos, es mano de obra y creatividad. Así que imagínenlos en plena montaña, acarreando nieve y llevándola lo menos derretida posible a tierra civilizada para mezclarla con miel y frutas.

¡Pero no eran los únicos locos! ¡Hay peores en Bagdad!. Ahí sí que… ¡no lo puedo creer! Es de las zonas más calurosas del mundo y si hay tormentas, son de polvo. Creo que les cayó nieve en el 2008. ¡Lo que es tener dinero! Los Califas consumían nieve (literal de las montañas) que mezclaban con jugo de frutas. ¡Así que lo inimaginable, pasó: el primer sorbete nace en tierras áridas. No pudo haber sido más que eso, un sorbo. 

Todos sabemos la velocidad con la que se derrite un hielo. Al parecer depositaban la nieve en profundos pozos tapándola con paja. ¡Sí, también la conservaban! Con ella enfriaban bebidas.

Se dice que los romanos, como Julio César o Nerón, se deleitaban consumiendo grandes cantidades de bebidas congeladas muy frías. Pero la verdad es que eso solo puede contar como intento de helado.

Los helados de leche obviamente son franceses. Los maîtres de la crema lograron conquistar a tal grado el paladar del Rey Carlos I de Inglaterra que se volvió egoísta. Porque el consumo de esta delicadeza quedó reservado a ser servido única y exclusivamente en la mesa real. 

Dicen que Marco Polo introdujo en Europa las fórmulas aprendidas de sus viajes. ¡Pero no es cierto! Fueron los heladeros italianos, quienes los dieron a conocer por toda Europa. En 1700 cruzan el Atlántico y se popularizaron en Estados Unidos.

¡Gracias Fahrenheit, Faraday y Reamur por sus descubrimientos! Le facilitaron un buen la chamba a los chinos. Y Nancy Johnson, me quedo sin palabras! ¡Gracias por la primera heladora automática! 

El avance de la ciencia en la industria alimenticia ha provocado que se le añada a su textura comercial productos de soya que pueden tener una terrible consecuencia en los niños. Lo digo porque me preocupa. Así que me ocupo recomendándoles algunos lugares de helados artesanales:

Chiandoni: En un ambiente retro muy divertido sirven helados cremosos y deliciosos.    Pensilvania  255, Nápoles.

Nómada heladería: Los mejores sabores de la ciudad. El de hierbabuena y el de tuna están deliciosos.

Food Truck: Avenida Sonora 145, Condesa.

Taller: Avenida Ámsterdam 297, Hipódromo Condesa.

Roxy: Tiene varias sucursales. El de menta es mi favorito. Emilio Castelar 107, Polanco.