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Hace unos días, un grupo de más de 200 personas se dieron cita en la Iglesia de Lourdes, la parroquia en Lomas de Reforma, para despedir en una misa exequial al comunicador Óscar Mario Beteta Vallejo, quien, por más de 40 años en los medios, supo marcar una influencia contundente en la radio y televisión.
En el recinto creado por el arquitecto español Julio de la Jara Alcocer, las grandes cúpulas funcionalistas de la bóveda del templo, sirvieron para dar eco a las oraciones de los asistentes, personalidades, amigos y familia, así como de colaboradores del periodista, que se unieron bajo el rito católico para hacer de la misa réquiem un acto solemne, cálido, adornado de flores blancas sobre un gran retablo azul detrás del altar, hermanando a todos los presentes, que se enriqueció con las notas melódicas de una liturgia romana para orar por el eterno descanso del comunicador.

La homilía fue oficiada por el sacerdote Ignacio Camarena Arias, quien honró la memoria de Beteta Vallejo, celebrando su aportación a través de los medios, a su presencia que dejó profunda huella en las personas que lo conocieron, a la ayuda comunitaria con su labor periodística y el ejemplo como una persona a seguir, que aún ante su ausencia, continúa inspirando a propios y extraños.



Al final de la misa, sus hijos manifestaron a los presentes el valor que les inculcó su padre a través de emotivas palabras que fueron enmarcadas por un aplauso del quorum, quienes fueron testigos de una misa, de un hombre, cuya memoria queda presente y escrita en los anales de la radio y el periodismo mexicano.
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