Emilia Clarke estuvo a punto de morir por un aneurisma en rodaje de GOT

La actriz contó que tuvo que recurrir al consumo de morfina para seguir con sus actividades cotidianas

Fotos: Instagram/ Agencias
Gente con clase 21/03/2019 17:56 Actualizada 12:20

La estrella de Game of Thrones, Emilia Clarke, reveló que durante el rodaje de la serie casi pierde la vida en dos ocasiones debido a la presión que sentía por su ascenso a la fama, lo que le provocó un aneurisma.

En entrevista para New Yorker, Emilia dijo que al terminar de grabar la primera temporada de la producción de HBO sintió que toda la atención recayó sobre ella por su personaje de Daenerys Targaryen y el estrés poco a poco fue invadiendo su vida al grado de estar ansiosa y temerosa todo el tiempo.

Detalló que en 2001, durante la grabación de una escena sintió como si una banda elástica oprimiera su cerebro, por lo que pidió permiso para descansar y se dirigió a su vestuario donde se cayó y comenzó a vomitar.

“El dolor se volvía peor, sabía que mi cerebro estaba dañado. Moví mis dedos de los pies y de las manos para asegurarme de que lo conseguía. Para mantener viva mi memoria, intenté recordar”.

A raíz de eso, fue trasladada a un hospital para hacerle un escaneo cerebral, el resultado del estudio fue que tenía un aneurisma, es decir, la ruptura de una arteria en el cerebro, lo que puede causar la muerte, pues a una de cada tres personas a las que le sucede, pierde la vida.

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Emilia Clarke contó que estaba muy asustada por las consecuencias del aneurisma ya que como actriz, debe tener una memoria casi perfecta y ella no podía ni siquiera recordar su nombre completo -Emilia Isobel Euphemia Rose Clarke- debido a la afasia.

“Durante las tres horas siguientes, unos cirujanos comenzaron a reparar mi cerebro. Tenía 24 años. No recordaba ni mi propio nombre.”.

Sin embargo, la pesadilla para Clarke no terminó ahí. En el hospital le detectaron un segundo aneurisma menor en el otro lado del cerebro, el cual, podía reventar en cualquier momento si no se operaba pero la presión de regresar al set y ensayar para interpretar su papel en GOT provocó que la actriz decidiera no someterse a la intervención quirúrgica.

“Cada minuto de cada día pensaba que me iba a morir. Me tomaba morfina entre las entrevistas. El dolor seguía presente y la fatiga era el peor agotamiento que jamás había experimentado, multiplicado por un millón”.

Después de dos años, Emilia fue a una revisión nuevamente, la cual reveló que su aneurisma habia aumentado de tamaño considerablemente y si quería sobrevivir tenía que ser operada de inmediato; sin embargo, ésta no resultó bien y tuvo que someterse a otra intervención.

“El procedimiento había fallado, tenía una terrible hemorragia, mis oportunidades de vivir eran precarias si no me sometía a otra cirugía”.

Después de eso pasó un mes en el hospital para recuperarse, pero reconoció que por muchos momentos perdió la esperanza en recuperar el control de su vida y sentirse segura de sí misma. Afortunadamente, Emilia Clarke logró superar sus crisis y ansiedad, el dolor había desaparecido y estaba completamente sana, esto le permitió regresar a su rutina como actriz y llegar al final de Game of Thrones en un papel que será recordado por muchos.

“Estoy muy feliz de ver el final de la historia y del comienzo de lo que se venga después”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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