De astronauta a cineasta, las estrellas son lo suyo. Él es Alfonso Cuarón

El cineasta tuvo que entrar a la industria siendo jalacables para alcanzar su sueño: ser uno de los grandes

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Foto: El Universal/ Agencias
Gente con clase Redacción Clase 23/02/2019 14:05 Actualizada 14:05

Creció soñando con las estrellas, alcanzarlas, tocarlas y ver de qué están hechas, pero la vida le tenía otro camino para llegar a ellas. Alfonso Cuarón nació en la Ciudad de México en 1961 dentro de una familia de clase media.

De niño soñaba con ser astronauta, los planetas y sus astros lo hacían soñar con el espacio inmenso y negro, quizá su creatividad le hacía creer que si llegaba a él, podría pintarlo de colores.

Con los años, Alfonso Cuarón Orozco comenzó a enamorarse del cine y a los 12 años obtuvo su primera videocámara, con la cual, grababa todo lo que veía y comenzó a pulir sus dotes como director.

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Cuarón cambió las estrellas del firmamento por las que veía en la pantalla grande. Y a ésas sí las alcanzó y las hizo brillar más fuerte, las hizo más grandes. Los primeros pasos del mágico cineasta comenzaron cuando quiso entrar al Centro de Capacitación Cinematográfica recién terminada la preparatoria, pero lo rechazaron.

Alfonso Cuarón no se quedó con los brazos cruzados y entró a estudiar filosofía por las mañanas y por las tardes al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México. Y para quienes creen que después de sus estudios brincó directamente a la fama, están equivocados. Alfonso Cuarón fue jalacables de José Luis García Agraz y asistente para otros cineastas de la época.

Su gran oportunidad, digámoslo así, fue colaborar con capítulos de terror para la serie Hora Marcada, en la que también participó Guillermo del Toro. Esta serie la transmitió Televisa en horario nocturno y era un hitazo de la época, 1988. Era producido por Carmen Armendáriz. Debido a su calidad cinematográfica y a la pasión que le ponía a todo lo que hacía, los grandes cineastas de aquella época vieron su potencial y en 1991 escribió y dirigió Sólo con tu Pareja, que se convirtió en un blockbuster.

Posteriormente, Sydney Pollack se lo llevó a Estados Unidos y pudo trabajar en su primer producción hollywoodense: La Princesita, y de ahí vinieron Great Expectations con Ethan Hawke y Gwyneth Paltrow.

Ya colocado como un grande, regresó a México y filmó Y tu mamá también, que le dio su primera nominación al Oscar como Mejor Guión Original. Posteriormente, la compañía Warner lo elige para dirigir Harry Potter y el Prisionero de Azkaban.

 Su camino se dice fácil, pero tuvo que caminar y picar piedra día a día, con esmero y absoluta dedicación. Las cintas Children of Men y Gravedad fueron otras de sus grandes producciones y la última le dio un Oscar como Mejor Director.

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