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Hay destinos que nos permiten bajar el ritmo y desconectar de la rutina diaria. Hotel Villas Flamingos es uno de ellos. Ubicado frente a las playas más etéreas de Holbox y rodeado por la naturaleza de la reserva de Yum-Balam, este hotel se ha convertido en un refugio donde el lujo adopta una forma orgánica, silenciosa y profundamente sofisticada.

El viaje en Villas Flamingos comienza en un espacio frente al mar, con una estructura de bambú que se integra orgánicamente al paisaje y marca la entrada a un lobby abierto, donde la arena blanca sustituye los pisos tradicionales y el diseño minimalista se mezcla con la brisa. Aquí, la arquitectura no compite con el entorno: lo acompaña.

Con 41 habitaciones recientemente renovadas, cada una con vistas privilegiadas al mar y a los atardeceres que han hecho famosa a la isla, Villas Flamingos ofrece una experiencia de hospedaje pensada para quienes buscan privacidad, confort y una conexión constante con el paisaje.

La actualización arquitectónica, liderada por el reconocido Alejandro D’Acosta, se manifiesta especialmente en el nuevo diseño del lobby y en las exclusivas suites Bambú y Luminiscencia, creadas para cautivar los sentidos y elevar la experiencia de hospedaje a un nivel sensorial.

No es casualidad que este hotel se haya convertido en una elección recurrente para artistas, creadores y distintas personalidades, entre ellas, Santiago Giménez y Fernanda Serrano.
El reconocido futbolista eligió Villas Flamingos para disfrutar de unos días de descanso, mismos que utilizó para sorprender a su esposa con una romántica cena a la orilla del mar, todo perfectamente organizado con la impecable ayuda del personal del hotel.
Entre sorpresas y cenas memorables, este destino también se descubre a través del bienestar y la gastronomía. Nyuh Spa ofrece un equilibrio armonioso entre cuerpo y mente, mientras que sus tres albercas —dos de ellas exclusivas para adultos— invitan a disfrutar del entorno con absoluta tranquilidad.
Para los amantes de los datos curiosos, vale la pena saber que Villas Flamingos rinde un sutil homenaje al significado de Holbox a través del diseño de dos de sus albercas. En lengua maya, Holbox significa “agujero negro”, un guiño simbólico que conecta la arquitectura del hotel con la identidad ancestral del destino.

En el restaurante insignia, Mangle, los desayunos gourmet frente al mar marcan el inicio de cada día, seguidos de comidas y cenas de inspiración internacional acompañadas de coctelería de autor.

Si lo tuyo es la exploración gastronómica, fuera de Villas Flamingos puedes visitar LUUMA, un restaurante y cóctel bar experimental que se ha convertido en uno de los puntos imperdibles de Holbox.
Aquí, la cocina explora técnicas, recetas y memorias de distintos países, reinterpretadas con ingredientes locales de la península de Yucatán, dando como resultado una experiencia sensorial que invita a la conversación y al descubrimiento.

Hoy, Hotel Villas Flamingos se posiciona como uno de los lugares clave para entender la nueva cara de Holbox: un destino que brilla con una intensidad renovada, combina naturaleza, diseño y lujo. Ideal para quienes buscan descubrir la isla desde una perspectiva más refinada, sin perder su esencia.
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