Tres personalidades narran de puño y letra cómo vivieron la primera visita del Santo Padre a México.
Te contamos la visita del Sumo Pontífice contada por tres voces reconocidas.  (Fotos: Cortesía)

Te contamos la visita del Sumo Pontífice contada por tres voces reconocidas. (Fotos: Cortesía)

El pasado viernes 12 de febrero el papa Francisco comenzó su primera visita a nuestro país, aterrizó en el Hangar Presidencial de la Ciudad de México y siguió su recorrido en Chiapas, Michoacán (Morelia) y Chihuahua (Ciudad Juárez). Durante los seis días de su estancia, diversas personalidades tuvieron la oportunidad de conocer al Santo Padre y en nuestro especial, Paulina Díaz Ordaz, Isis Ávila y Eduardo Verástegui se convirtieron en columnistas invitados para narrarnos de su puño y letra la experiencia de su encuentro con él. 

 

PAULINA DÍAZ ORDAZ

 

“La política es una de las formas más altas del amor social”. Éstas fueron las palabras que su santidad, el papa Francisco, nos dijo a mi esposo, a mi amiga Sylvana y a mí.

Era el sábado 13 de febrero, alrededor de las 10 de la mañana, cuando al terminar su mensaje el Presidente Enrique Peña y Su Santidad, pasaron a saludar a los invitados que estuvimos en Palacio Nacional.

En el momento en el que el papa Francisco se acercó a nosotros tres (nos encontrábamos en segunda fila) el Presidente Enrique Peña tuvo uno de los gestos más bonitos para con nosotros que jamás olvidaremos, nos presentó a Su Santidad.

En el momento en que mi esposo Chucho, mi amiga Sylvana y yo lo saludamos nos dijo con dulzura estas palabras: “La política es una de las formas más altas del amor social”. En ese momento los tres nos quedamos sin habla. No sabíamos qué decir, ni qué hacer, pero supimos que fuimos muy privilegiados, no sólo por saludar al Papa, sino porque este ilustre personaje se tomó un momento para decirnos estas hermosas palabras que seguramente marcarán el actuar de mi esposo, de mi amiga y el mío.

Hoy tristemente veo en la sociedad envidias, celos, egocentrismos, etcétera. Sé que somos una sociedad que se ha caracterizado, a lo largo de los años, por ser una sociedad de FAMILIA es decir, con la presencia de valores y que nuestro objetivo es poder educar a nuestros hijos con los valores del amor, la paciencia, la templanza entre otros.

Por eso estoy convencida de que si nosotros podemos retransmitir este mensaje a todos los políticos de nuestro país, se puede lograr mucho. Finalmente ellos tienen esta misión: están destinados a ver por el bien común y el amor social.

Lo último que me queda por decir, es que estoy segura de que mi esposo, mi amiga y yo, mantendremos estas palabras tatuadas en nuestro corazón y las llevaremos con nosotros en nuestro actuar cotidiano. A mí me quedará para siempre el gran honor y privilegio de haber compartido este momento con Su Santidad y con las personas que quiero. Como mamá esta experiencia también me enseña a que siempre estaré dispuesta a educar a mis hijos con los valores necesarios para que sean personas de bien, interesadas por el bien común.

¡Gracias Papa Francisco!

 

ISIS ÁVILA

 

Admiro su humanismo, pues siendo un jefe de Estado, un líder espiritual, líder de opinión mundial, Francisco es también quien nos pone el ejemplo de tener a la gente siempre en primer lugar y dar sus bendiciones a todos por igual. Como él lo dijo en su mensaje: “Hay que orar por los que nos quieren, pero también por los que no nos quieren”. Después de su visita hubo dos cosas que se me quedaron muy presentes, el momento en el que habló de las tentaciones a vencer: riqueza, vanidad y el orgullo que buscan degradar y destruir y que acaban con la alegría. También esa parte en la que habló de trabajar todos y ayudar para hacer de México una tierra de más oportunidades y cerrarle el paso a los ‘traficantes de la muerte’ que dañan a los jóvenes y a sus familias.

Es una emoción indescriptible, conocerlo y hacerlo junto con mi familia; mi papá, mi esposo y mi hija. Fue muy diferente que en el Vaticano, porque el Papa eligió Ecatepec, el lugar donde crecí, para recibirlo y desde aquí dar un mensaje de paz, esperanza y misericordia, a todo el país. En este encuentro el ambiente fue muy festivo, a la mexicana. Mucha gente esperó horas para verlo, siempre hubo música, cánticos, porras y emoción. Cuando lo escuchamos, la energía era impresionante y me quedó grabado el momento en que pidió hacer oración a cada uno y el lugar se llenó de silencio... ¡lograr que más de 300 mil personas guardaran silencio, es de esos silencios que hacen mucho ruido!, el ver cómo logra generar conexión entre todos fue increíble. Yo creo que los más de 300 mil asistentes son personalidades destacadas, todos, así nos lo hizo ver. Yo resalto la participación de la familia DIF Estado de México, algunos atendiendo las vallas, otros el lugar de la misa y la colaboración de muchos amigos de asociaciones civiles y fundaciones que trabajan con nosotros.

México es un país donde casi el 80 por ciento de la población es católica y que el líder de esta religión haya venido, representa para todos ellos y —me sumo— un fortalecimiento de nuestra fe. Francisco es el Mensajero de la Misericordia y de la Paz y sus mensajes nos invitan a reflexionar sobre nosotros mismos, nuestra realidad y a fortalecernos como sociedad pero, principalmente, como seres humanos y eso nos debe quedar como una lección para trabajar con empeño por quienes más lo necesitan, como lo hacemos en el DIFEM y en el Estado de México.

 

 

EDUARDO VERÁSTEGUI

El Papa es un regalo del cielo para los mexicanos; su humildad, sencillez, manera de hablar y de comunicar sus mensajes, el vocabulario que usa para conectar con la gente es muy eficaz. Su amor a Dios, al prójimo y a su vocación. Francisco es un hombre de oración y de acción.  

El hecho de que corrobore que todos somos una familia y nadie puede quedarse fuera o excluído; todos tenemos que participar, nos tenemos que ayudar unos a otros y tratar a los demás como nos gustaría ser tratados.

Sobre mi experiencia con Su Santidad, he tenido la bendición de estar con el Papa en varias ocasiones, sobre todo en el Vaticano. Recuerdo como si fuera ayer la primera ocasión que lo saludé, íbamos un grupo de amigos que pertenecemos a una Fundación americana llamada “Papal Foundation”, la cual apoya las iniciativas papales en todo el mundo, sobre todo donde existe pobreza extrema. 

Cada año visito al Papa en el Vaticano en una audiencia privada donde recibe exclusivamente a los miembros de esta fundación. Así, en abril del año 2013, estábamos esperándolo en la sala Clementina del Vaticano, cuando de pronto, el recién electo Papa Francisco llegó a la audiencia, nos dirigió unas palabras, nos dio la bendición y al final cada uno de los miembros pasó a saludarlo. Cuando fue mi turno le pregunté si podía darle un abrazo, él me dijo: “¡Claro que sí hijo!” después, al oído, me susurró, reza por mí y al final de la audiencia, cuando se despedía de nosotros me dijo tres veces: “¡No te olvides de los jóvenes!”. Esta experiencia marcó mi vida. 

La segunda ocasión fue en el mes de mayo del mismo año, en la Capilla de Domus Sanctae Marthae (donde vive) en una misa privada. Al terminar lo saludamos, lo abracé, le regalé un solideo y el me entregó el suyo, me dio su bendición y después me repitió: “¡No te olvides de los jóvenes!”, así fue como nació en mí la idea de fundar la Asociación Civil “Seamos Héroes”. La tercera vez fue en abril de 2015, en la Sala Clementina, en el Vaticano, allí lo saludé y le regalé una copia de la película que produje, “Little Boy”.

Sin embargo, tenerlo en mi país fue algo muy especial, verlo bajar del avión, darle la bienvenida con todos los que estábamos presentes, recibir su bendición ese mismo día de su llegada. También el hecho de que haya oficiado la misa en Ciudad Juárez fue emotivo y significativo, el mensaje es muy claro; nos habla de no tener fronteras para la misericordia, de que todos somos iguales. Su visita a México ha sido una gran bendición, el Papa es un regalo del cielo para los mexicanos y sin duda alguna, dos de los días más memorables de mi vida fue cuando celebró la santa misa en la Basílica de Guadalupe y el encuentro que tuvo con los jóvenes en Morelia.

En abril de este año tendremos la reunión con los miembros de la fundación en el Vaticano, aún no sé lo que le voy a decir ¡seguramente le pediré que nos visite otra vez! Aprovecharé para regalarle la canción “Hermano del alma” que le escribí. También le hablaré de la fundación “Seamos Héroes” en la cual nos dedicamos a crear una red mundial de voluntariado, para formar jóvenes héroes que transformen su entorno con actos de caridad y ayudar a quien esté necesitado. Por último le pediré la bendición para nuestro nuevo proyecto de cine “María, madre de Dios”, que filmaremos en México, este año. 

 

 

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