Jean Paul Gaultier, el niño desadaptado que se volvió ícono de la moda

El gran innovador de este siglo. El “enfant terrible” platicó con CLASE en el marco del aniversario 10 de Dominicana Moda 2015, en Santo Domingo.

Gente con clase Texto: Lariza Montero/ Fotos: Cortesía DM2015 (Freddy Cruz) 13/11/2015 11:53 Actualizada 13:00

Al comenzar, se disculpa por no hablar en castellano; “lo hablaba bien pero he trabajado mucho tiempo en Italia y mezclo el español y el italiano”. Detrás de sus gafas hay unos ojos claros, pícaros con un aire infantil. Está vestido -invariablemente- con una camiseta a rayas. Sonríe, sonríe tanto que contagia. Habla con soltura (en `italoñol´, francés e inglés) y cautiva. 

Comienza diciendo que está muy honrado de estar en Santo Domingo para cerrar el Dominicana Moda 2015, "me ha gustado mucho esta ciudad, presentaré el desfile Fashion for help para ayudar a un hospital que atiende a niños con cáncer (mediante el Voluntariado Plaza de la Salud), el cual me sorprendió por su decoración y atmósfera positiva".

 

Sus diseños tienen un elemento emblemático ¿de dónde viene su amor por las rayas?

Cuando era pequeño mi ropa siempre tenía este diseño de rayas de la marina francesa, es un elemento poético, exótico, un símbolo del mar y las vacaciones. Ahora trato de encontrar ideas de una estética marina diferente para crear piezas. He utilizado las rayas en 100 maneras distintas en mis diseños. 

 

 

Es de los pocos diseñadores que incluye diversos tipos de cuerpos y tonos de piel en las modelos de sus pasarelas... 

Porque no tengo un prototipo preferido, hay muchos tipos de belleza y todos están bien. Una de mis primeras modelos, Farida Khelfa, no era modelo  profesional pero yo adoraba su actitud de niña mala. Mi objetivo no es establecer un estándar de modelos iguales, sino mostrar diferentes actitudes, personalidades, porque no hay un solo tipo de mujer, ni un solo tipo de carácter. 

 

¿Cuál es su opinión sobre el racismo y la discriminación?

Pienso que no hay un estándar de belleza único. Nací y crecí en una zona humilde de Francia, en una familia modesta, desde siempre he visto gente diferente por eso, no conozco el racismo. Mi padre y mi madre eran muy abiertos, me hacían ver la belleza en todo. Una vez le pregunté a mis papás `¿qué pasaría si yo llego a casa con una chica negra?´ y me dijeron: `Si te gusta a ti está bien, lo principal es el amor´. Años después, llegué -no con una chica negra- sino con un chico y mi mamá dijo: `Está bien, si estás enamorado´”.

 

Añade una anécdota: “Yo era un chico desadaptado en la escuela, rechazado por los demás niños, no era muy bueno en las clases ni para el futbol. Un día hice un dibujo y los chicos se dieron cuenta que era bueno diseñando y me empezaron a pedir dibujos, eso me ayudó a integrarme”.

 

 

En su trabajo, ¿qué es más importante: la inspiración o el rigor?

Las dos son importantes. Comencé sin tener una formación en moda sino de manera autodidacta, esto me dio libertad. He aprendido mucho con las revistas de moda. En mis primeras colecciones fue liberador diseñar sin estructura. A los 18 años empecé a trabajar en la casa Pierre Cardin y allí aprendí muchísimo, después estuve en diferentes casas de alta costura. Tengo colecciones de inspiración pero he hecho líneas con una visión más estructurada. Juego con el rigor y la espontaneidad en el trabajo. 

 

¿Considera que la concepción y apropiación de la moda ha cambiado en la época actual?

El mundo virtual ha cambiado la moda porque la gente ya ve los modelos como una imagen y hay una oferta enorme de todo, hay muchísimas marcas. Antes los desfiles eran más un espectáculo pero ahora se busca que la gente se identifique y que la moda sea más accesible. El mundo ha cambiado y cada vez se compran menos las cosas caras. En los años 80 estaba muy contento por ver que las rockstars lucían mis modelos, que habían comprado en las tiendas. Pero hoy es otra generación, actualmente las casas de lujo no viven de lo que venden sino de la imagen que dan y de otras cosas. Hoy en día hay productos piratas o hechos en China que se venden a un precio estupendo y esto ha afectado el mundo de la moda. Se debe pensar en cómo se puede llegar a la gente que ama la moda de un modo más viable.

 

 

¿Qué es lo que más le ha gustado de República Dominicana?

¡Todo! la comida es estupenda, la amabilidad de los dominicanos aunque debo decir que la gente está loca de fotos ¡me han tomado muchas fotos!

 

¿Qué consejo le daría a los diseñadores que comienzan su carrera?

No sé si soy un buen consejero pero puedo hablar de mi experiencia, lo importante es amar apasionadamente este mundo de la moda, esta profesión, amar lo que haces y cuando quieres algo verdaderamente todo es posible. Con determinación, voluntad y pasión he podido encontrar la solución a muchos retos. No pienso que usar los métodos de otros sirva para lograr el éxito, creo que tu debes crear tu propio método, debes poner tu personalidad y asumir los retos.

 

¿Cuáles son los secretos de su éxito a lo largo de su trayectoria?

Creo que saber que la belleza existe en todo el mundo, las musas son muy importantes para mí y el peso de mi éxito ha estado en encontrar modelos que proponían un nuevo paradigma; personalidades extrañas, bellezas exóticas e incluso mujeres de estatura baja. Siempre he buscado una nueva mujer, una actitud innovadora, para adaptarla al rol de la mujer actual. Con el hombre también he querido mostrar un hombre-objeto, que sea sensual y viril pero que también le importa la moda porque la moda es vivir y se reinventa con el cambio de la sociedad.