Alejandro Ramírez, artífice de Morelia la ciudad-cine

El director general de Cinépolis platica cómo, a lo largo de 13 ediciones, el Festival Internacional de Cine de Morelia se ha transformado en una plataforma para promocionar cine nacional, en un campo fértil para nuevos proyectos cinematográficos.

En retrospectiva, Alejandro tiene una visión positiva del FICM, no enumera errores, sino aprendizajes. (Foto: Corina Herrera)
En retrospectiva, Alejandro tiene una visión positiva del FICM, no enumera errores, sino aprendizajes. (Foto: Corina Herrera)
Gente con clase Texto: Francis Guindi y Beatriz Velasco/ Fotos: Corina Herrera 28/10/2015 17:58 Actualizada 18:55

De mirada luminosa y gran sonrisa, Alejandro Ramírez, creador de la cadena Cinépolis, deja por una semana la formalidad del traje sastre y se arremanga la camisa para involucrarse de lleno en las actividades del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), sobre el cual, conversa en exclusiva para CLASE.

Puntual, mientras bebe un café expresso, Alejandro expone las razones que mantienen vital al evento: “Este festival nació con una misión muy clara, apoyar al nuevo talento mexicano, a los jóvenes realizadores del cine nacional para brindarles una plataforma de despegue y hemos sido muy consistentes”.

Han pasado 13 años desde la primera edición y, en retrospectiva, Alejandro tiene una visión positiva: “No se me ocurren errores, sino aprendizajes”, comenta. 

 

Se trata de una perspectiva interesante, sobre todo si se considera el costo de las lecciones: “Un festival no es generador de dinero, muy pocos son autosustentables. El reto ha sido que cada año crece porque se ha venido consolidando y por lo mismo, requerimos más recursos para realizarlo”, explica.

Para el empresario moreliano, cada evento es único: “Siempre disfruto más la edición que estoy viviendo, en este momento me la paso corriendo de un lado a otro, presentando películas, recibiendo invitados, asistiendo a ruedas de prensa, pero trato de ver al menos una docena de películas”, acota Ramírez.

Al final de la jornada, sale el Alejandro cinéfilo: “Disfruto ver a todos estos grandes maestros del cine” y subraya que una de las experiencias más impactantes que ha tenido es cuando Quentin Tarantino visitó el FICM: “Nos sorprendió cuando vino a Morelia y comentó: ‘Estuve menos de 24 horas aquí y me encantó el ambiente del festival, así que el año que entra regreso’. La verdad, no sabíamos si tomarlo en serio pero, unos meses después, mandó un mail preguntándonos las fechas del evento y un año después, aquí estuvo, sin película de él sólo vino para ver cine, platicar con los jóvenes y presentar películas de su propia filmoteca, cosas así me impresionan mucho”.

 

Morelia, su ciudad de origen, ya es la plataforma de referencia para cineastas, empresarios y artistas en donde las exhibiciones, concursos y alfombras rojas, lo hacen el espacio ideal y detonador de proyectos creativos.

Entre los nuevos planes para el festival explica: “surgió la iniciativa de Thierry Frémaux —delegado general del Festival Internacional de Cannes— de hacer una búsqueda en archivos fílmicos de los 20 cortometrajes que hicieron los técnicos de los hermanos Lumière cuando vinieron a México en 1986. Vamos a restaurarlos y pasarlos aquí, el año que entra o el subsecuente”, adelantó.