El regreso de Alejandra de Cima

Alejandra de Cima, filántropa y sobreviviente de cáncer de mama regresa a la dirección de Fundación Cimab.

Alejandra de Cima,
Alejandra de Cima tomará nuevamente las riendas de Fundación Cimab desde Alemania. (Fotos: Jaime Martín)
Gente con clase Texto: Lariza Montero / Fotos: Jaime Martín 23/03/2017 06:00 Actualizada 06:07

I. VOLVER A CUIDAR AL BEBÉ

Puntual a la cita Alejandra nos recibe en su 'casa' en México, las instalaciones de Cimab, es temprano pero ella admite que ya lleva dos cafés porque sus días comienzan muy de mañana. Está dispuesta a charlar, se acomoda en la silla mientras el botón de grabación está en “on” y llega la primera respuesta:

 

¿Regresas a México y retomas la cabeza de Cimab de nuevo?

No vengo a quedarme. Se han dado cambios en la estructura de Cimab bastante rápidos, fueron meses de… o sea, fue muy rápido (el hecho) de retomar la cabeza. Vivo en Alemania desde hace algunos años, tengo una familia y no es fácil como para decir 'vámonos todos a México'. Desde hace dos meses tomé el liderazgo de Cimab una vez más y lo hemos logrado bastante bien, no ideal, pero se puede, hemos realizado nuestro esquema particular de trabajo. El equipo llega a la fundación a las 7:00 de la mañana y a esa hora comienzan a trabajar, con el cambio de horario que yo tengo allá, me queda bien. Así hemos logrado hacer teleconferencias, citas con patrocinadores a través de la computadora. Además tenemos algunos programas en la fundación que están manejados en Argentina pero el desarrollo de contenidos se hace en México y los autorizo desde Alemania. Hoy en día no creo que sea un impedimento poder llevar la cabeza. Voy a venir mucho más seguido a México de lo que antes lo hacía y conforme vayamos viendo las necesidades aquí estaré porque Cimab es mi proyecto, es mi bebé, entonces aquí voy a estar al pendiente de él.

 

¿En qué momento emocional te encuentras ahora que retomas Cimab?

Estoy muy entusiasmada de estar una vez más al cien por ciento con cada proyecto y programa que se nos plantea, estoy con mucha emoción y la adrenalina de conseguir dinero y aunque sea mucho el que se necesite, sé que lo vamos a lograr, me encanta pensar que podemos hacer cambios, me inspiran los logros que hemos tenido. La fundación tiene casi 15 años y para mí es una gasolina bárbara y el agradecimiento de una paciente con lágrimas en los ojos, me hace pensar que tengo que trabajar mucho por ellas, por México.

Alejandra de Cima

¿Cuáles serán las directrices de esta nueva etapa en Cimab?

Todo se mantiene más o menos igual, los programas que emprendimos continúan, el único que te puedo revelar que implementaremos es el de reconstrucción mamaria a mujeres mastectomizadas, en las pacientes que tenemos aquí. Hacemos esto porque conocemos esa inseguridad que hay después de una mastectomía. Seguimos con las jornadas rurales que han tenido éxito y resultados tangibles. Por segundo año nos vamos a Guanajuato, a brindar apoyo donde hay más necesidad y voluntad para hacer programas. Seguimos con las sesiones de apoyo emocional, las alianzas de mercadotecnia social con marcas y campañas informativas. Trabajar es nuestra forma de celebrar el quinceavo aniversario de la fundación.

 

En estos 15 años viendo crecer a este 'bebé', ¿qué has aprendido de ti misma que antes no sabías?

No sé. Yo creo que siempre he sido una persona buena en la vida pero a lo mejor cuando me lo hacen ver, no sé… me dicen; 'Ay Alejandra es que de verdad tu trabajo es muy valioso' y yo digo, bueno ¿qué tiene de raro? He aprendido a recibir elogios. Yo antes no lo sabía hacer porque uno siempre tiende a ser modesto. Eso también lo he aprendido de los alemanes que son claros cuando no están bien te lo dicen y cuando hacen algo bien lo reconocen ellos mismos. Por ejemplo, aquí cuando alguien te dice te voy a llevar un pastel, nosotros diríamos 'ay no, cómo crees' y los alemanes dirían 'claro que sí y me gusta el de fresa'. He aprendido que también es importante saber recibir.

 

II. LA RUPTURA

El regreso virtual de Alejandra, trae consigo un nuevo patronato y la salida de Bertha Aguilar de la estructura de Cimab. Ambas han tenido una relación amistosa y de trabajo por varios años, pero asegura: “cambiaron nuestras visiones, esa es la realidad”.

Alejandra de Cima

¿En qué te vas a ocupar en la fundación, cuál será tu principal actividad?

Me voy a ocupar de absolutamente todo, cuando tienes un buen sentido de la organización se puede. Yo tengo claro lo que hace cada uno en la fundación, en qué trabaja, cuál es la responsabilidad de cada área y cómo puedo supervisarlas. Desde Alemania seguiré viendo patrocinios, donadores importantes, gobierno, instancias médicas y hay un patronato. A partir de este mes estará aquí Eliza Puente que va a ser mis ojos y mis manos presencialmente en la fundación. Tengo contemplado trabajar, a través de teleconferencias y de una estructura organizacional bien planteada en la que no quepan imprevistos y los que haya, aquí está el equipo para sacarlos adelante.

 

¿Sigue contigo Bertha Aguilar, continúa trabajando el mismo patronato?

Hay un cambio importante en el patronato de hecho, la única persona que se queda y que ha estado desde el principio de la formación de Cimab, es el doctor Roberto Delgado, quien me guió cuando la fundación estaba en planeación, él ha estado muy metido en la filantropía y en el servicio social muchos años. Él es -definitivamente- mi mentor en la creación de esta organización.

 

¿Qué ocurrió con Bertha y que sucedió en Cimab que te hace reorganizarla y regresar a liderarla?

A Bertha yo la invité a formar parte de la sociedad dos años después de que fundé Cimab. Entró a la fundación como socia, después tuvo un puesto de dirección y tanto en ese puesto como cuando fue socia, cambiaron un poco nuestras visiones, esa es la realidad. No pasó nada grave pero para mi la fundación es algo muy importante que nació de mí, y la verdad que yo sí…. aunque confié plenamente en Bertha e hizo una gran labor, quizás no iba tanto con mi forma de verlo, entonces decidimos que yo la retomara. Yo le agradezco muchísimo todos esos años que la llevó mientras yo estaba con mi familia, tenía un hijo, tenía el otro y por el tiempo y las circunstancias no pude estar tan al frente como me hubiera gustado en ese momento, pero ahora sí.

 

III. NUEVO PATRONATO

Actualmente el patronato se conforma por seis personas que fueron invitadas por Alejandra, que vienen desde diferentes áreas; hay abogados, empresarios, profesionistas, etcétera. Para ella, este nuevo equipo va a ser interesante, con personas jóvenes y emprendedoras. “Es un equipo que quiero mucho, son muy cercanos a mí y los admiro”.

Alejandra de Cima

¿Quiénes son, cuáles son sus perfiles?

Está el doctor Roberto Delgado, Eliza Puente, ella es mi amiga desde hace muchos años, es una abogada de renombre y ahora también es escritora. También está David Cohen, otro gran amigo, empresario, miembro de la fundación Rufino Tamayo, coleccionista de arte, un empresario brillante. Él me va a ayudar a crear las alianzas que necesitamos. Participa Olivia de Cima, mi hermana, una mujer que tiene mucha idea de números, es contadora pública y me va a ayudar a estar al tanto de este tema. La señora Leticia Novak, una persona muy sensata, con muchas ideas, creativa, con muchos contactos y siempre dispuesta a apoyar a la fundación. Tengo a Edgardo Mendoza, un banquero de muchos años que también está muy conectado en México, sabe el teje y maneje de las empresas y tiene mucha idea de la responsabilidad social. Así se conforma un equipo muy padre, todos son gente muy cercana a mí.

 

IV. LOS APRENDIZAJES EN ALEMANIA

Para la entrevistada la experiencia de vivir en el país europeo ha sido como tener un contrapeso, un aprendizaje y asombro continuo. México y Alemania serían como una figura del ying y el yang. Desde hace nueve años vive allí y aunque extraña México, ha aprendido a amar su casa en Munich con los paisajes de los Alpes. Alejandra lanza una sentencia cuando se le pregunta qué es lo que más le gusta de aquel país: “La seguridad y la libertad, el saber que si mi hija sale y se va (a la escuela) va a regresar”.

 

Tienes una vida en Alemania de ya casi nueve años… ¿Qué ha significado para ti vivir en ese país?

Al principio fue muy difícil porque es una país que ¡híjole, no se le asemeja en absolutamente nada a México! pero al final del día, me identifico con muchos de los valores que los alemanes tienen, su forma de ver la vida, la cuadradez que tienen, su organización, yo soy súper organizada y a veces un poco cuadrada para estructurar los planes y programas. Y esto creo que es importante para llevar a cabo una organización como Cimab, en la que hacemos muchas cosas con poquita gente. Cuando tienes la estructura, la organización, la idea y el plan de acción bien planteado es muy fácil y es un valor que hay que aprenderles, los alemanes son así. Es un país al que se le tiene que aprender muchísimo, son una potencia mundial de las más importantes, tienen un sistema que funciona tan bien, que yo no dejo de impresionarme cada día de lo funcional que es todo.

Alejandra de Cima

¿Qué es lo que te pesaría dejar de allá?

La seguridad y la libertad. Esa parte de la seguridad, de saber que si mi hija sale y se va a la escuela, va a regresar bien y feliz. Además de la naturaleza, vivo en Munich, que está al pie de los Alpes (bávaros), es precioso. México es precioso también, por supuesto, pero es diferente en ese sentido.

 

¿Cómo es un día normal tuyo en ese país?

Nos levantamos muy temprano, mis hijos se van a la escuela y después de eso me voy a mi ejercicio, hago tae kwon do (es 2° Dan), lo practico desde hace siete años y después me pongo a trabajar. Desde que retomé esto me renté una oficina a la que me voy toda la mañana hasta que tengo que recoger a mis hijos de la escuela, para empezar con sus actividades. Mi hija monta todos los días, mi hijo juega futbol. Esa es básicamente mi vida. Allá es diferente no se cuenta con tanto apoyo, allá soy yo quien se encarga al cien por ciento de ellos.

 

V. MÉXICO

Su familia está aquí. Alejandra nació en Mazatlán, Sinaloa. Si la ponen a escoger, ella prefiere Ciudad de México o Munich. Para ella, México es familia, amor y calidez. Le gusta que sus hijos tengan esa combinación de culturas: la alemana y la mexicana. A la distancia, vive diferente su país, pero no ha dejado de sentir orgullo y dignidad por él y asegura: “cómo me gustaría que nuestros gobernantes tuvieran esa sensación de dignidad, de orgullo, por su país”.

Alejandra de Cima

¿Qué extrañas de México, cuando estás allá, cómo vives tu país a distancia?

Lo extraño muchísimo, sobre todo con lo que está pasando ahora, tengo un sentido de orgullo de ser mexicana, me encanta México, es un país maravilloso. Extraño mucho el calor de la gente porque allá (en Alemania) no es así, el calor, la cercanía, las demostraciones de amor, eso no se vive. Allá son muy fríos, pero cuando ya tienes a alguien que conoces de muchos años y fomentaste la amistad se abren y son leales, pero cuesta trabajo llegar a ese momento.

 

Extraño la comida aunque allá tengo un mercadito en donde voy a comprar productos mexicanos. Extraño a mi familia, tengo una que es muy grande, mis hijos tienen muchos primos y allá no tienen a ningún familiar. Extraño muchísimo esto (las entrevistas) venir y hacer, esta vez que vine he tenido una serie de citas increíbles, de las que salgo y digo ¡me quiero comer el mundo! y siento que aquí soy, en términos profesionales, mucho más productiva que allá, eso sí lo extraño mucho, además de encontrarme con esta gente increíble que hace cosas importantes y que yo de verdad salgo inspirada y digo 'a ver, Alejandra ¿qué vas a hacer?, tienes que crear algo increíble'. Entonces me siento muy motivada.

 

En este momento geopolítico ¿cómo percibes al país?

El otro día, en redes sociales, me acuerdo de haber posteado una bandera de México y que estaba completamente conmovida de esa unión que yo veía en las redes, de toda mi gente y que decían “vamos por México”, “nosotros somos lo máximo” y eso me conmovió porque en parte es cierto, cómo me gustaría que nuestros gobernantes tuvieran esa sensación de dignidad, de orgullo, que por lo menos mostraran esa sensación por su país. Yo creo que eso es importante en este momento que estamos viviendo.

Alejandra de Cima

VI. FAMILIA

La fundadora de Cimab tiene dos hijos; Milena de 10 años, Luca de ocho y su esposo es Olaf Petersen. En México vive su familia, tiene varias hermanas y sobrinos. Alejandra estuvo casada previamente con Emilio Azcárraga Jean. Ella no duda, ni un momento, en decir que la mayor fortaleza interior la ha encontrado en sus hijos “aún cuando no existían, en el deseo de tenerlos y cuando ya estaban aquí me movió el compromiso y la responsabilidad que implicaba formarlos, ver crecer a mis hijos es el mayor regalo que puedo tener”.

 

Platícanos de tus hijos...

Mis hijos nacieron en Estados Unidos pero han crecido toda su vida en Alemania y tienen estas dos partes, cuando venimos a México me dicen: 'Ay mamá esto jamás pasarían en Alemania, ¿qué pasa por que hay tantos coches, por qué pitan todos?'. Allá uno crece con un rigor para respetar las reglas y eso es inquebrantable y aquí es completamente diferente. También he tenido que ayudar a mis hijos a romper un poquito las reglas y que no sean en su vida tan rigurosos para que no tengan tanto estrés, ya tienen la escuela para eso, van a una escuela alemana y ahí así los van a formar, me encanta que tengan la parte mexicana en donde hay familias grandes, en mi familia todos hablan al mismo tiempo, nadie se entiende, pero todos nos amamos. Así que me encanta que (mis hijos) tengan las dos partes.

 

Mi hija se va sola a la escuela, ella camina con varias amigas, todas se quedan de ver en un punto y caminan cuatro cuadras solitas. Los viernes se van a comer después de la escuela solo ellas y esto lo que les deja, lo que les enseña, lo que las hace crecer, lo que les da, es invaluable.

Alejandra de Cima

Además de dedicarte a Cimab en esta nueva etapa, ¿qué otras actividades tienes planeadas para llevar a cabo?

Cimab es una parte muy importante para mí pero también están mis hijos y mi familia, el formar hijos de bien, con valores, que también en un futuro sean personas ejemplares para lo que se quieran dedicar. Yo creo que ese es el mayor reto y donde están puestos muchos de mis esfuerzos.

 

¿Qué opina tu esposo de esta labor tuya y cómo la vive?

Todo el mundo siente orgullo de lo que hago, yo creo que el que alguien decida hacer un trabajo de forma voluntaria que no toma un par de horas al día, sino que es un trabajo constante que te quite el sueño en las noches, porque yo digo '¿cómo le vamos a hacer, de dónde vamos a sacar dinero?' yo creo que es interesante y los aprendizajes que deja a nivel personal son muchos.

 

Podrías ampliar la respuesta a esta pregunta que te hice por favor: ¿Qué opina tu esposo de esta labor tuya y cómo la vive?

No me gustaría hablar de Olaf, si me permites…

VII. LA VIDA FRENTE A LA MUERTE

Ella está a punto de celebrar 16 años de haber vuelto a nacer. Tras su diagnóstico de cáncer de mama en 2002, cuando ella tenía 30 años, su vida cambió y esta experiencia la ha hecho otra persona completamente diferente a la que era antes, todo gracias a lo que vivió. Admite “me volví muy humilde. Aprendí que hay que disfrutar absolutamente todo, que hay que hacer de este paso por la vida uno que deje huella”.

 

¿Cómo estás viviendo este momento, estás por cumplir casi 16 años de esta suerte de renacer?

Sí, ya casi 16 años, los cuento cada día y para mí cada día es un regalo no solo cada año, he aprendido a raíz de la noticia de mi diagnóstico de cáncer, que hay que aprender a disfrutar cada día de la vida y lo hago intensamente y ver crecer a mis hijos es el mayor regalo que puedo tener y en ese sentido me volví muy humilde y decidí que yo no me quiero perder nada de ellos, quiero estar presente en sus logros, sus tristezas, placeres… no me quiero perder de nada. En ese sentido esta experiencia y la de vivir en Alemania me ha dejado mucho porque al vivir allá y relacionarme con ellos es muy diferente a la que hubiera vivido aquí y estoy feliz de ser yo, aunque me agoto y acabo rendida, la que les haga todo en su día, la que les de comer, les lave la ropa, eso me encanta y es algo que para ellos va a ser una ejemplo cuando crezcan. Y no lo hago porque quiero que un día me lo agradezcan, lo hago porque lo siento, porque sé que es lo correcto.

 

Has dicho que uno de tus grandes desafíos ha sido encontrar la fortaleza para no dejarte caer, ¿en qué o quién has encontrado esa fuerza?

En mis hijos aún cuando no existían. Primero era el deseo de tenerlos y cuando ya los tuve, el compromiso y la responsabilidad que implicaba formarlos y hacerlos personas de bien.

Alejandra de Cima

¿Qué mensaje le darías a quienes buscan un motor para su vida o necesitan alguna motivación para trascender alguna circunstancia difícil?

Yo creo que cada quien tiene su muy particular visión o meta de lo que quieran lograr. Quizá para otras personas ser exitosas, tener buenos trabajos sea lo más importante pero, para mí, tener hijos siempre fue muy importante la actitud, cómo enfrentas ese deseo y cómo lo manejas, qué tan grande es, qué tanto te mueve, es simplemente escucharte a ti mismo y decir esto es lo que quiero hacer y mis esfuerzos van para allá, porque la determinación creo que es lo más importante y no tambalear, no dudar, no dudar principalmente de ti, del poder que tienes, del poder de la determinación y de la intención.

 

¿Tu experiencia frente a la muerte qué te ha enseñado sobre la vida?

Que hay que disfrutarla que hay que hacer de este paso por la vida un paso que deje huella, que el miedo a veces sí es paralizador pero también puede llegar a ser un motor. La cosa está en saber cómo darle la vuelta a la parálisis para ir al movimiento y de verdad, el miedo también puede ser la gasolina que te haga moverte.

 

Así, Alejandra continúa agregando capítulos y reescribiendo etapas. Para ella, el cáncer de mama no fue el fin de la historia sino el principio de una diferente, un borrón y cuenta nueva, la enseñanza de vivir feliz. Una nueva hoja en blanco está frente a Ale, en este nuevo comienzo, está lista, tiene un equipo y se tiene a sí misma.

Alejandra de Cima