Ana Elena Mallet, la curadora que llevó el diseño mexicano al MoMA y hoy conquista el Palacio de Iturbide

La curadora presenta en el Palacio de Iturbide una exposición que explora los vínculos entre la cerámica contemporánea y las tradiciones artesanales que han dado forma a la cultura material mexicana

Ana Elena Mallet. (Foto: Esteban Torreblanca)
Marisa Zannie
26/06/2026 06:30

En el panorama tanto del diseño como de la curaduría artística en México, pocos nombres resuenan tanto como el de Ana Elena Mallet.

Su carrera, que ya abarca más de dos décadas de investigación, además de importantes exposiciones en museos clave en el país y en el extranjero, ha tejido un puente entre la memoria artesanal y el ojo contemporáneo. Ana Elena ha sabido conectar tradición con modernidad.

Desde hace unas semanas, presenta en el Palacio de Iturbide, junto al curador y coleccionista Juan Rafael Coronel Rivera, la muestra Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario. Esta exposición incluye desde piezas realizadas con técnicas ancestrales, hasta otras de estética y realización muy actual.

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En esta charla, Ana Elena Mallet recorre su trayectoria —desde sus proyectos internacionales hasta esta nueva apuesta que celebra la riqueza de la cerámica nacional— y nos comparte un poco más sobre ella misma, una personalidad muy importante en el panorama del arte mexicano.

Ana Elena Mallet / Foto: Esteban Torreblanca

Cuéntanos, ¿cómo es que llegas a la curaduría como destino?

"Fue un camino fortuito y largo. Estudié Letras Latinoamericanas y la intención era escribir, pero al final uno se da cuenta de que no hay ni el talento ni la disciplina, y cuando terminé la carrera, mi servicio social fue en el Museo Tamayo. Ahí descubrí que me gustaba muchísimo el trabajo, la vida en el museo.

Cuando se abrió el Museo Soumaya, me invitaron a trabajar en el primer equipo, pasé por todos los departamentos para entender cómo funcionaba ese mecanismo, hasta llegar al último eslabón, el departamento de curaduría y me gustó muchísimo. Me permitió iniciarme en esta carrera y entender cómo funcionan todos los eslabones de esta cadena".

Ana Elena Mallet / Foto: Esteban Torreblanca

Hasta el momento, ¿Cuál ha sido el proyecto más decisivo de tu carrera?

"Cada proyecto ha ido dejando su marca y cada uno es más complejo que el anterior, pero creo que, hasta ahora, un parteaguas ha sido el trabajo realizado con el MoMa, el departamento de Arquitectura y Diseño me invitó a hacer una curaduría en este museo en 2024 (Crafting Modernity: Design in Latin America, 1940–1980, Museum of Modern Art; Forjando la Modernidad: Diseño en América Latina, 1940-1980, Museo de Arte Moderno de Nueva York), que yo considero el más importante del mundo.

Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario, la nueva exposición de Ana Elena Mallet. (Foto: Especial)

Que te inviten a jugar en esas ligas y que escuchen tu opinión fue muy importante, pero también muy retador, tuve que dejar todo lo que estaba haciendo, concentrarme completamente en eso, estar entre México y Nueva York yendo y viniendo, entendiendo otra cultura, trabajando en otro idioma, tratando de traducir contenidos latinoamericanos y que mi voz se escuchara en un entorno que no es el tradicional para ti; creo que eso me hizo salir de mi zona de confort y hoy me doy cuenta, un par de años después, de que eso me hizo crecer muchísimo desde el punto de vista profesional y me ayudó a afinar muchísimo mi mirada".

¿Crees que ha cambiado la forma en la que el público mexicano valora el diseño desde que empezaste?

"Sin duda. Hace 25 años, cuando empecé, muy poca gente venía a las exposiciones y los propios museos no te daban la oportunidad de plantear una exposición sobre diseño, pensaban que no era necesario, que no había suficiente información, que no tenía lugar en los museos. Hoy, 25 años después, la mayor parte de estos recintos en México tienen ya un programa en esta disciplina, y están conscientes de que acerca al público a los museos de una manera distinta.

Ya hay una colección pública de diseño como la que se está fraguando en el MUAC. Hay un público interesado y comprometido, la prueba está con esta exposición, estamos teniendo muchísima gente que quiere venir a ver cosas utilitarias y se siente identificado con ellas.

Ana Elena Mallet / Foto: Esteban Torreblanca

No todos tenemos el privilegio de tener un gran cuadro en casa, por ejemplo, pero todos tenemos un buen plato, una silla que fue diseñada por alguien, y muchas de estas cosas que fueron cotidianas y que tuvimos en nuestra casa o en la casa de la abuela son importantes, no solo para la memoria, sino para la cultura material".

Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario, la nueva exposición de Ana Elena Mallet

Háblanos de Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario, ¿Cuál es su eje central?

"Esta exposición que me tocó co-curar con Juan Coronel Rivera, aquí en Fomento Cultural Banamex, es la cuarta de una serie de exposiciones sobre diseño que he trabajado con él, es una línea con la que la institución empezó hace 20 años para hablar de la cultura material, de los objetos cotidianos realizados por diseñadores, empresas, arquitectos… Y lo que queremos Juan y yo es seguir con este discurso de entender cómo el diseño contemporáneo y moderno del país se conectan con el diseño indígena y popular, son caminos paralelos que se unen, se nutren, se vuelven a separar y se reencuentran. Ya habíamos hecho esto en la exposición Moda e Indumentaria que montamos en 2016".

Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario, la nueva exposición de Ana Elena Mallet. (Foto: Especial)

¿Qué criterios seguiste para elegir las piezas?

"Hoy pensaba justamente que esta exposición es como la Selección Mexicana, todo el mundo tiene su alineación perfecta. Cada gente que viene, en cada conferencia que damos, en cada entrevista, hay quien nos dice “te faltó tal”. Sin duda, no son todos los que están ni están todos los que son, pero era nuestra visión, y la mía y la de Juan, la discutimos mucho, decidimos dejar fuera ciertas cosas para privilegiar otras que nunca van a encontrar otra vez un lugar en espacios museísticos".

¿Qué esperas que se lleven los visitantes después de visitar la exposición?

"Una muy banal es que todo mundo quiera barro y cerámica en sus casas, que salgan de aquí y busquen el tallercito del vecindario para comprar un plato donde tomen su cereal o una tacita para su café, su té, su chocolate… que apoyen a estos talleres independientes en su barrio, en su población, cuando vayan de viaje.

Pero también es importante entender que la cerámica ha sido un tema muy importante en la historia del arte en México, que hay que revisarla desde muchos puntos de vista, y hay muchos discursos, que hay una cantidad de material enorme que revisar, y que sigue viva, que hay que apoyar esos talleres para seguir haciendo la historia contemporánea y seguirla nutriendo y seguir siendo críticos sobre ellos, apoyando a los diseñadores contemporáneos y recuperando el material anterior para entender cómo fueron estas derivas y estos caminos para llegar hasta acá.

Barro y cerámica en México. Poéticas de lo utilitario, la nueva exposición de Ana Elena Mallet. (Foto: Especial)

Me gustaría que el público en general que pase por Madero y se encuentre con estas cosas se sienta comprometido y se sienta identificado con este barro y cerámica que han sido una parte esencial de nuestra identidad".

Para concluir, si pudieras invitar a tres personajes históricos a tomar un café contigo, ¿quiénes serían?

"Me encantaría invitar a Clara Porset a una café o a cenar y entender de su mundo, su vida, su México, del exilio de Cuba a México y cómo entendió su devenir y su trabajo. Otro personaje con el que me encantaría hablar sería Tomás Maldonado, diseñador argentino que fue director de Ulm, y alguien más podría ser Anni Albers, una diseñadora textil alemana que formó parte de la Bauhaus, que vino mucho a México y para quien sus visitas al país fueron una influencia muy importante en su práctica y en su trabajo textil".