Hace unos días, el gran salón del Four Seasons Mexico City fue sede y punto de encuentro de personalidades que sí importan cuando se habla de estar realmente comprometido e inmerso en el mundo del lujo, durante la inauguración de la XV edición del foro más importante de este sector: el LuxuryLab Global 2026.
Desde el arranque a temprana hora, un numeroso grupo de CEOs, creativos, hoteleros, diseñadores, gente de movilidad, de real estate, de wellness y de tecnología, acudieron convocados por Abelardo Marcondes, el fundador y CEO de esta iniciativa, que desde 2011 ha convertido este foro del lujo de máxima expresión del continente americano en el termómetro más importante y veraz de dicho campo.
En esta ocasión el lema no podía ser más claro: 'Next-Gen: 15 Years of Shaping the Future of Luxury'. No fue un aniversario más, con aires de nostalgia y recuerdos, fue una declaración de hacia dónde va esta industria.
El dato relevante que más sorprendió y que todos se llevaron anotado lo soltó BCG en el recinto, confirmando que 62% del gasto global en lujo ya es en experiencias, no en cosas. Y 70% de la gente que cambia de marca lo hace porque siente que lo que paga no vale lo que le dan. La posesión ya no es estatus. El estatus es cómo se vive.
En medio de charlas, ponencias y diálogos muy puntuales. el evento transcurrió esa mañana y tarde con algunos cortes para el coffee break y un almuerzo a la mitad del programa oficial ofrecido por LuxuryLab que dejó en claro el talento culinario del chef corporativo del hotel anfitrión Sergio Chávez.
Creó para la ocasión un menú de tres tiempos que incluyó un Kampachi curado a la veracruzana; pimientos de piquillo en nogada y confit de pato; y de postre un mousse de vainilla de Papantla con gelatina de mango y bergamota, todo maridado con vino blanco y tinto chileno de Andica y desde luego champaña Roederer y Amarula por cuenta de BLN.
A la par, hubo degustaciones de sushi y sashimis, repostería, licores y destilados Premium, así como exhibición de algunas prendas, artículos de marroquinería y joyería.
A quince años de distancia, Abelardo Marcondes no está celebrando lo que ya fue, está poniendo sobre la mesa lo que viene. Y si algo quedó claro ese día, es que el futuro del lujo no se va a medir en etiquetas, sino en historias, bienestar y tiempo bien invertido o gastado.
Un día antes, se llevó a cabo el coctel de bienvenida a los panelistas e invitados especiales en la terraza del restaurante insignia del hotel sede, que reunió a casi un centenar de figuras sociales y empresarios.