Deborah Hung y su esposo Stephen viven su mejor época

La guapa mexicana y el empresario de Hong Kong nos hacen un espacio en su ocupada agenda para hablar de cómo la pasaron en enero, un mes doblemente feliz por su aniversario de casados y el cumple de ella

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Fotos: Fernanda Barrenechea y Francis Guindi
Francis Guindi 30/01/2019 15:29 Actualizada 19:45

Ver y platicar con Deborah y Stephen Hung cualquiera podría pensar que ambos hablan hasta por los codos y que les fascinan las fotos, pero la realidad es lo contrario, pues mientras a la modelo de Sonora le encanta posar para los shootings y es accesible al contar su historia, el multimillonario empresario de Hong Kong es tímido pero sonriente y, a él, lo que le hace feliz es que su esposa tenga los reflectores sobre ella.

Enero es sin duda el mes de los Hung. Además de celebrar Año Nuevo que les encanta y que festejaron en Miami con amigos, el cuarto día Deborah cumple años y el 11 es su aniversario de bodas, fechas que celebraron ahí también. El 2019 marcó los seis años de matrimonio de esta famosa pareja del jet set que se conoció por casualidad en Asia, en un desfile de Versace.

Deborah ha aparecido numerosas veces en nuestra portada. Su glamorosa vida y su ocupada agenda siempre han sido del interés mediático y a ella también le encanta mostrarla en redes sociales. Por otro lado, aunque su trabajo, su estilo de vida y sus exóticos looks llaman mucho la atención, él nunca se había dejado retratar en una sesión de fotos profesional, con su esposa, para una portada. Hasta ahora.

A Stephen fue difícil convencerlo pero hemos de decir que Deborah ayudó mucho para que aceptara. Nos quedó claro que ante la insistencia de su esposa, él no se puede negar. Con una agenda aún más apretada que la de ella, el empresario posó unos momentos para las fotos en las calles de Nueva York, donde nos demostró que aunque no está acostumbrado a las fotos profesionales como su guapa esposa, sí conoce sus mejores ángulos y seguro le ha aprendido uno que otro truco.

Y es que no necesitó decirnos que la ama para que nos diéramos cuenta. En cada momento del shooting, él le preguntaba a ella -en un inglés fluido- si no tenía frío y se ofrecía a cuidarle su bolsa mientras eran sus fotos individuales. Él sí de plano se resistió a unas fotos solo pues, de la manera más tierna, nunca dejó de repetir que la estrella es Deborah.

Y verdaderamente lo fue. Durante nuestra sesión, el atractivo de la mexicana y su outfit sorprendió a todos los turistas y, claro, como sucede en la Gran Manzana, muchos fotógrafos de street style se acercaron a pedirle fotos. Stephen, románticamente y por su propia iniciativa, también le tomó fotos con su celular y en todo momento esperó paciente a que termináramos. Eso sí, siempre alejado para que su esposa no lo volviera a convencer de posar.

Después fuimos a platicar a un café en Tribeca, donde fue divertido ver a la pareja fuera de su “hábitat natural”, lejos del click de las cámaras fotográficas para platicar con ellos como si fueran dos neoyorquinos más. Ahí, Stephen no soltó de la mano de Deborah en ningún momento y, por más que le pedíamos que se sumara a la plática, él volvía a repetir amablemente que la estrella no es él. Sin embargo, se unió a la conversación en algunas ocasiones ante la mirada insistente de su pareja, como cuando le preguntamos qué es lo más divertido que habían hecho y él respondió: “Haberme casado con ella”. En ese momento Deborah río y dijo: “El suertudo es él porque yo soy la divertida y a se le pega. Él se la pasa genial”.

“¿Qué te gusta de Deborah?”, nos animamos a preguntarle al magnate y entre risas dice “loca, loca”. Deborah agrega: “Le salgo con muchas sorpresas al pobre. Él viene de shopping conmigo y a comer comida mexicana, le gusta la comida spicy. Hacemos casi todo juntos”.

Son pocas frases, pero Stephen, de acuerdo con Deborah, nunca ha aceptado dar una entrevista sobre su relación con ella aunque le encanta que su esposa aparezca en todos los medios.

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¿Cómo fue su noviazgo?

En nuestras anteriores entrevistas, aunque le gusta mucho platicar y le encanta hablar de sus proyectos y su carrera como modelo, Deborah siempre había tratado de ser discreta sobre su esposo y proteger su privacidad.

Sin embargo, con él al lado, nos cuenta cómo fue su noviazgo y confiesa que todo empezó como una genuina amistad. “Regresé a México, se me presentó nuevamente la oportunidad de volver a Asia, y no sé cómo me volví a encontrar con él”, nos dijo.

Día a día, ella se fue dando cuenta que no solo era un caballero en todos los sentidos, sino una persona única. De tener una amistad pasaron a estar en una relación y ella admite que en un principio fue difícil aceptar que terminaría con alguien de Asia, pues siempre tuvo la idea de regresar a su país, casarse con un mexicano y vivir cerca de su familia. “Ambos tardamos mucho tiempo en aceptar lo que estaba pasando”, agregó.

La pareja duró año y medio de novios y, después de comprometerse en Hong Kong, se casaron a los ocho meses. Tras la boda, la sonorense sabía que no iba a poder ejercer su carrera como abogada en Asia, entonces puso su agencia de modelos en 2012, Dream Models, a sugerencia de su ahora marido. Al entrar en el tema de la moda no podemos evitar dirigirnos a Stephen para preguntarle si siempre le ha gustado y nos responde con un rotundo “sí”. Y ella agrega: “Yo pienso que él está más loco por la moda que yo, él es más atrevido. Lo estoy tratando de convencer que abra su marca”. Él se anima un poco más a platicar, demostrando que verdaderamente es un tema que le encanta. “Lo más divertido de que ambos tengamos esta  pasión es el tiempo que compartimos juntos, pues siempre es muy divertido, nos la pasamos genial”, reveló.

Al preguntarle sobre los recuerdos de su boda, ella nos dice que cuando te casas no hay uno que no sea bonito. “Disfrutamos mucho, para mí la ceremonia fue muy emotiva y el primer baile fue lo mejor. Cada vez que lo veo me pongo a llorar. Fue divertido planear la boda por las diferencias culturales que tenemos”, contó. Utilizó dos vestidos de novia: uno para la ceremonia, de Monique Lhuillier, y otro de Zuhair Murad. Su primer baile como esposos fue con la canción “Todo cambió”, de Camila, y un tema del cantante Jacky Cheung.

Y, como les encanta tanto viajar, se fueron de luna de miel por casi dos meses a destinos como Singapur, Tokio, Osaka, Dubai, Abu Dhabi, Londres, París, Roma, Los Ángeles y Bali.

Su vida en pareja

Cuenta la modelo que ella ha crecido a su lado en estos años de casados de tal manera que ha aprendido mucho con él, así como él de ella. “Aprendí a amar, a ser amada, aprendí a ser mujer y a ser esposa. A madurar con él todos estos años. A trabajar muchísimo y a disfrutar de cada momento que tenemos”, dijo.

Un elemento que destaca en sus distintos backgrounds pero que, a diferencia del temor que sentía al empezar a andar con él, esto no ha hecho más que unirlos y hacer más interesante su matrimonio. “Hemos aprendido de nuestras culturas y tradiciones. Yo he aprendido a ser más eficiente en mi trabajo, a ser más paciente y a confiar en mi pareja. Él ha aprendido a relajarse, a bailar y a sonreír todos los días”, nos comparte.

La pareja tiene constantemente eventos de trabajo y personales por todas partes del mundo, así que nunca saben dónde van a parar y que pueden cambiar de continente varias veces en la misma semana.

Deborah suspira y agrega: “Amo a Stephen. Lo amo por todo. ¡Cada persona que lo conoce se maravilla de él! Es un ser con una personalidad, un carácter y un alma bella. Es un caballero en toda la extensión de la palabra, un intelectual, un hombre maravilloso. Es mi ángel y mi todo”.

Dice que la hace ser una mejor persona tan solo con el amor que le expresa constantemente y que verdaderamente la deja ser y brillar. “Toda persona que tiene amor da amor e irradia felicidad. Y así me siento a un lado de él. Feliz, amada y queriendo ser una buena persona para él y para los que me rodean”, dijo.

Ellos se describen como una pareja divertida y cosmopolita. Los dos trabajan juntos y se apoyan el uno al otro en todos sus proyectos: “Las metas nos las hemos propuesto con el paso de los años. Creo que lo más importante es la química y la buena interacción”, explica.

La moda, la pasión que los une

Y como bien dijo Stephen, la moda es algo que comparten y que llena su tiempo. Retomamos este tema con ellos y ella platica que en ocasiones ambos diseñan su propia ropa para que realmente refleje su estilo o a veces ven algo que les gusta y de ahí se inspiran o hasta hablan con el diseñador para expresarle sus ideas. “Por ejemplo, hace poco Stephen contactó al diseñador Giuseppe Zanotti, pues tenía ganas de unos zapatos rojos. Le llamó y se los hizo como quería, eran de gamuza y tenían pedrería”, dice ella y recalca que el verdadero fashion addict de la relación es él.

Por lo mismo, Deborah y Stephen no se pierden ningún Fashion Week y sus preferidas son las de Nueva York y París. “De París nos encanta la elegancia que no encuentras en otros lugares. Los eventos en Nueva York son divertidos pero hay muchas cosas parecidas en Hong Kong, ya no encuentras tantas cosas diferentes”, explica Deborah. Otros de los hobbies que comparten son socializar, ver películas y viajar y ella agrega que aunque disfrutan todo tipo de gastronomía, siempre encuentran el momento de comer la mexicana.

El controvertido hotel The 13

De acuerdo con varios reportes, como el de Macau News Agency, Stephen ya no es presidente de 13 Holdings Limited, empresa que ahora cambió de nombre a South Shore Holdings. Esta sociedad financiera fue con la que él inició el proyecto del hotel The 13, en Macao, una región autónoma china y que es conocida como “Las Vegas de Asia”, por sus malls y casinos. Desde que lo ideó fue un proyecto increíblemente mediático pues es catalogado como el hotel más caro del mundo y, tras varios años de construcción y retrasos, finalmente se abrió al público en septiembre del 2017, de acuerdo con Macau Daily Times.

Stephen, llamado “el mago de Macao” por el Wall Street Journal, por sus exitosos y lujos proyectos en los que ha estado involucrado en esta zona, vendió su participación de este hotel, según nos confirma la propia Deborah.

Y es que el empresario, de 60 años, estuvo bajo los reflectores de todos los medios internacionales cuando se dio a conocer que en 2014 había realizado la mayor compra de Rolls Royce solo para superar la suya de años atrás cuando compró 14 autos de la misma marca para el hotel The Peninsula. La compañía automotriz recibió una orden de compra de 30 modelos Phantom, valuados en 20 millones de dólares. de acuerdo con The Guardian, que el magnate adquirió para The 13 y que sirvieran para transportar a los huéspedes. Durante todos estos años, él fue la cara del proyecto.

La fortuna de Stephen, quien nació en Hong Kong en una familia acaudalada que se dedicaba a las bienes raíces, viene también de este sector y de la banca de inversión. Fue presidente de Investment Banking en Merrill Lynch Asia y vicepresidente del área de Bienes Raíces de Citi Honk Kong. En su página de LinkedIn confirma que el año pasado dejó de pertenecer a The 13 y que hoy es director de SH Capital Group y vicepresidente de Rio Hotel & Casino.

Deborah adelantó ya tienen otro proyecto en Medio Oriente del que muy pronto habrá noticias.

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