Desde la fría Canadá llegó a casa de Raquel esta peculiar mascota, considerado uno de los animales más inteligentes y feroces, pero que en este caso ha sido educado como un perro para la alegre compañía de la familia, aunque toman sus precauciones.
TEXTO: Manuel Guillén / FOTOS: Corina Herrera
A “Fausto” lo criaron con croquetas para perro y le agradan pero suelen premiarlo con salchichas de pavo, que son sus favoritas. Un detalle es que lo encierran cuando come porque por instinto es agresivo a la hora de comer. (FOTO: Corina Herrera)

A “Fausto” lo criaron con croquetas para perro y le agradan pero suelen premiarlo con salchichas de pavo, que son sus favoritas. Un detalle es que lo encierran cuando come porque por instinto es agresivo a la hora de comer. (FOTO: Corina Herrera)

Lo hemos educado como un perro, pero cuidamos que no conviva mucho con la gente que nos visita en casa, porque es muy fuerte y muy juguetón y sí se siente cuando se avienta de la emoción”

Mascota exótica, si la hay, es el lobo canadiense de la conductora de televisión Raquel Bigorra. Llegó a ella por medio de su esposo, Alejandro Gavira, desde hace 5 años, cuando tenía un mes de nacido. Fue un regalo de una persona dedicada a la crianza de estos lobos. Se llama “Fausto”, nombre escogido por el marido de Raquel, quien es además el encargado de los cuidados principales del lobo. 

Desde que se integró en la casa familiar ha sido educado como un perro, con croquetas, juegos y convivencia cotidiana. “Aunque sí cuidamos que no conviva mucho con la gente que nos visita en casa, porque es muy fuerte y muy juguetón y sí se siente cuando se avienta de la emoción. Siempre ha sido muy juguetón. Cuando era cachorro rompió muchas cosas; me voló varios vestidos y varias mangas de blusas”, comenta Raquel.

A ella le gustan muchos las características fenotípicas de la especie. “Es una animal precioso. Son increíbles las tonalidades de su pelaje, especialmente cuando se acaba de bañar. Es un animal que ya bañamos nosotros. Porque antes venía el carrito del baño canino a limpiarlo, pero un día le vieron los colmillos y ya no quisieron bañarlo más. Por más que les dijimos que era inofensivo, dijeron que no; no querían y punto”.

Fausto” convive con “Ramona”, una Boston Terrier que es de Raquel. Básicamente, él se encuentra en el amplio jardín de la casa y ella adentro. Se llevan bien. Al principio temían que no fuera así y durante un tiempo no los dejaron interactuar, pero ante la insistencia de la perrita, dejaron que compartieran espacios de vez en cuando. “Como buena hembra, ella lo buscaba todo el tiempo, le lloraba detrás del cristal, hasta que nos convenció de dejarlos juntos a veces afuera, a veces adentro de la casa”, comenta Raquel. Él imita lo que ella hace cuando lo dejan entrar a la casa, como subirse a la cama a descansar.

El lobo es muy entendido. “Mi marido le ha enseñado a que se siente, a que camine, a que obedezca en general. Entiende como un perro, lo hemos educado como tal. La persona que nos lo dio, que tiene tres más, fue lo que nos recomendó”. Por el momento no convive con la hijita de Raquel, Rafaela, porque ella es muy pequeña (aún no cumple el año) y él es brusco. Así que esperarán más tiempo para que se conozcan.

La comida preferida de “Fausto” son las croquetas; y lo  consiente de vez en cuando con salchichas de jamón de pavo son  sus preferidas. Cuando come, lo encierran, porque por instinto es agresivo a la hora del alimento.

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