El actor nos presenta a quien considera “un pilar muy fuerte de su vida”.
Beatriz Velasco
Esta pequeña schnauzer es la adoración de Vadhir. (FOTO: Leonardo Gómez)

Esta pequeña schnauzer es la adoración de Vadhir. (FOTO: Leonardo Gómez)

Con Cami he aprendido que se puede hablar sin palabras”

Además de su familia, la existencia de Vadhir Derbez se ha visto acompañada por la presencia de: “Camila”. Una risueña Schnauzer que llegó cuando el joven actor y comediante tenía 11 años; ahora, a sus 24, la considera su compañera inseparable y más grande confesora.

 

“Tiene 12 (75 años perro), pero se ve súper joven”, confiesa el actor, haciendo gala de que el sentido del humor también se hereda. Su amiga de cuatro patas llegó cuando él estudiaba en el colegio: “la mamá de un amigo tenía una pareja de schnauzers, tuvieron crías y las vendió. Ahora soy de los que digo: ‘hay que adoptar’; pero en ese momento, yo la vi y dije: ‘la quiero’”.

Por supuesto que la cantidad de aventuras y travesuras se torna inconfesable: “Vivió conmigo lo que es mi infancia, mi adolescencia y ahora, mi etapa de adulto. Ha estado conmigo en todos esos momentos, que son de los más importantes en la vida de un ser humano”.

 

La charla se torna seria, Vadhir reflexiona: “He vivido con mi mamá, he viajado, vivido solo, pasado con mi papá… pero, al final de cuentas, una constante muy fuerte, ha sido ‘Camila’; siento que ha es un pilar muy fuerte en mi vida”.

 

La convivencia los ha unido notablemente, así, el actor aprecia: “‘Cami’ es muy humana. A mi me gustan mucho los perros que son muy perros, ¿sabes? Esos que son muy juguetones; pero ella es muy humana y, bueno, logramos conectar bastante bien. Nos entendemos mucho. Duerme en mi cama desde que tengo razón… me la llevo a todos lados”.

 

Pese a que “Cami” es una experta viajera, no siempre ha tenido dulces trayectos, el actor nos comparte uno de los más inolvidables: “Venía de Los Ángeles a México. Estaba buscando esas pastillitas para que los perros se vayan calmados y mi mamá me dice: ‘pues no conseguí de esas, pero tengo estas homeopáticas que igual uso para dormir’. Y ahí voy a darle la méndiga pastilla a ‘Camila’. Cuando la subo al avión – porque ella viaja conmigo (en la cabina)-, empieza de ansiosa como nunca en la vida. Trata de subirme a mi regazo y dije: ‘ok, la voy a dejar subir’. Empieza a buscar la ventana, como si tuviera mucho calor. Trato de poner el aire, pero no funciona. Sigue mal y comienza a marearse, así que la meto a su kennel. ‘Cami’ vomita. Yo trato de limpiar, actuando muy normal. Ella se sigue poniendo ansiosa y vuelve a vomitar ahí. Estábamos casi en la mitad del vuelo. Decidí traerla en mis piernas cuando  veo que empieza a hacer la posición con la que ya sé que hace del baño. Nada más veo la posición y digo: ‘no, no, no, no, no’. Le puse el trasero hacia la ventana, busco la típica bolsita que dan en los vuelos y trato de ‘cachar’ lo que puedo. La vuelvo a poner en su canastilla. Y bueno, ya cuando estábamos por aterrizar, la pobre tuvo diarrea. La verdad, me tocó un ángel sentado a mi lado, un señor que creí que me iba a matar y sólo me dijo:  ‘ay, pobrecita. Se puso mal la perrita’. Cuando me bajé del avión no sabía cómo explicarle a las aeromozas lo que había hecho mi perra durante el vuelo”.

 

Aunque “Cami” es inseparble de Vadhir, no se ha integrado completamente al clan Derbez: “Mi papá la ve problemática, porque no se lleva con Fiona, una bulldog inglés que es muy brusca y juguetona; pero como ‘Cami’ ya es toda una señora, no la aguanta. Como que mi familia es la que no la ha conocido tan bien, extrañamente”, concluye. 

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