Mascotas con Clase: Carlos Phillips Olmedo y sus “calaveritas”

El hijo de la coleccionista de arte, Dolores Olmedo, y director del museo homónimo nos platica sobre el origen de sus peculiares perros.

Desde el 2007 Carlos Phillips Olmedo no había posado para una sesión de fotos con sus perros. (FOTO: Corina Herrera)
Desde el 2007 Carlos Phillips Olmedo no había posado para una sesión de fotos con sus perros. (FOTO: Corina Herrera)
Gente con clase TEXTO: Beatriz Velasco / FOTOS: Corina Herrera 29/10/2015 16:19 Actualizada 13:00

Con su cara pintada de blanco y huesitos cuidadosamente dibujados en su lomo y patas, los xoloitzcuincles del Museo Dolores Olmedo, dirigido por Carlos Phillips Olmedo, temporalmente se convertirán en los integrantes más preciados de la tradicional ofrenda del Día de Muertos: “De viaje con las calacas”, la cual estará expuesta hasta el 3 de enero de 2016.

Perfectamente instalados en los amplios jardines de la que fuera conocida como la Hacienda La Noria, los xolos son los “protectores” de la institución cultural, la cual expone piezas prehispánicas, grabados de Angelina Beloff, pinturas de Frida Kahlo y Diego Rivera, por  mencionar sólo algunos  artistas.   

“Los perros siempre han sido, podríamos decir que parte de colección del museo. El primer perro se lo regaló Diego Rivera a Doña Lola (Dolores Olmedo) y se llamaba ‘Nahual’. Luego llegó su pareja, ‘Citlali’ ¡y ahora ya tenemos 13!”, explica Phillips, mientras sostiene las correas de  “Maya” e “Ixtli”, tataranietos del primer par de famosos canes que con seriedad posan ante la cámara.

Maya

Aunque formal y, evidentemente, un tema es la colección de arte propia de la institución y otra, completamente diferente, la de la peculiar manada. Ésta última es, en palabras de Carlos Phillips,  “un atractivo del museo, pues son un motivo de atracción, sobre todo para los extranjeros”. 

Los xoloitzcuincles son una raza endémica de Centro y Sudamérica, cuya apariencia es notoriamente diferente a las demás razas, principalmente por la ausencia de pelo (aunque hay algunos ejemplares que sí tienen); así como la falta de colmillos y una curiosa cara. 

Phillips relata que antiguamente los xolos tenían un papel importante para nuestros antepasados: “Los perros tenían tres usos: primero, se los comían; segundo, los usaban como si fueran bolsas de agua caliente, porque tienen una temperatura muy alta, y tercero, los que eran totalmente negros, que no tenían ni una mancha blanca, acompañaban a sus dueños, cuando éstos fallecían, a llegar al paraíso”.

Es en relación al último uso y costumbre que, desde hace tres o cuatro años, el museo presenta a parte de su manada perfectamente ataviada para tan importante ocasión: “Con motivo de la celebración de muertos, se hace todo un evento especial en el museo; para hacer más festiva la experiencia para los visitantes, los pintamos  de calaveritas”, aunque son parte del festejo no entran al museo, aclara el hijo de la coleccionista de arte.

Los divertidos canes disfrutan de las atenciones de un cuidador especial, Felipe Nava, quien vigila su alimentación, los baña y les humecta la  piel para que siempre estén en perfectas condiciones.

Mitos y Verdades

Xoloitzcuintle en náhuatl significa “perro del dios Xolotl”. Felipe Nava, responsable del cuidado de los xolos, enlista mitos y verdades 

1) Sólo hay en México

Falso: También están presentes en Centro y Sudamérica.

2) No tienen pelo

Falso: También hay algunos que nacen con pelaje.

3) Son delicados de su piel

Necesitan loción humectante  

4) Es el único perro prehispánico.

Falso: En excavaciones arqueológicas se han encontrado más de 30 esqueletos y reconocido hasta seis razas diferentes, pero el xoloitzcuintle es el único que sobrevivió.

5) Son vegetarianos

Falso: Aunque no tienen colmillos su alimentación tiene que ser igual de balanceada que la de cualquier otra raza de perros.

Xolotl