Su marca Miss Evangelina 1983 le permite dar a conocer otra de sus virtudes, lejos de la actuación y el modelaje.
TEXTO: Mariana Muñóz / FOTOS: Verónica Garduño
En la universidad realizó su primera pieza, la cual conserva como una gran joya. (FOTO: Verónica Garduño)

En la universidad realizó su primera pieza, la cual conserva como una gran joya. (FOTO: Verónica Garduño)

Los seres humanos tenemos un lado creativo que hay que sacar adelante porque es sano, podemos crear cosas fantásticas”

Para María de la Fuente, el gusto por crear joyería inició desde que era muy pequeña. A los cuatro  años de edad su abuelo le compraba bisutería, con la cual ella hacía sus propios collares y pulseras, además de que habitualmente abría el joyero de su mamá para sacar todas sus alhajas y una a una las observaba e imaginaba cómo estaban hechas, ese era uno de sus pasatiempos favoritos. 

No obstante, nos cuenta,  el rumbo de su destino dio un giro a los 11 años, edad cuando comenzó a modelar para posteriormente convertirse en actriz y la par de su carrera y llevada por su gusto por los accesorios, decidió estudiar   diseño industrial y  tomó innumerables talleres de joyería. 

De esta forma, al concluir sus estudios determinó seguir en la actuación y fue hasta que se convirtió en madre de Victoria y Olivier que puso en pausa a su carrera para dedicar su tiempo de lleno a sus hijos, pero en una etapa de búsqueda personal, en la que tenía que decidir qué rumbo tomaría su vida, revivió su inquietud. “Los seres humanos en general, siempre tenemos un lado creativo que hay que sacar adelante porque es sano, podemos crear cosas fantásticas, simplemente hay que dejar que la imaginación que tenemos de chiquitos vuelva a surgir y nos haga recordar la riqueza de la identidad que cada uno tenemos”, aseguró. 

Y es así como apostó por iniciar de manera profesional su proyecto de diseño de joyas, el cual  en un principio le dio miedo, pues tenía que salir de su zona de confort para poner el doble de esfuerzo en esto, ya que como tenía que empezar desde cero sentía que debía ganarse la credibilidad de sus clientes.

Determinada en dar a conocer su otra faceta, a su marca la llamó Miss Evangelina 1983, utilizando su segundo nombre, pues el primero, que es María, ya lo había ocupado para hacerse famosa como actriz. 

En este sentido abrió una red social para publicar sus diseños y  darse a conocer, cosa que le ha funcionado, pues declaró que las ventas se han dado fluidamente por este medio y también de boca en boca. 

La diseñadora, quien también hace diseños florales,  nos adelantó que su pasión en este negocio ha sido ver cada detalle y estudiar a sus clientes, para poder darles piezas únicas y hechas a mano, en las que su estilo es más bien antiguo, pues afirma que desde siempre ha tenido una fascinación y nostalgia por el pasado, utilizando piedras, pero siempre tomada de la mano del comprador, pues las piezas son muy íntimas y debe fijarse desde el tipo de persona que es, hasta lo que le puede quedar y si la gente lo desea. Es decir, los asesora en cuanto a la energía que posee cada gema. 

Sobre los materiales que usa, nos dijo que  ofrece plata con aleación de .925 y oro de 14 y 18 kilates, dependiendo lo que le pidan. Y  respecto a las piedras, comentó que todas son naturales y ofrece de todo tipo, desde las más conocidas como diamantes, rubíes, esmeraldas colombianas, zafiros, hasta tanzanitas, morganitas y amatistas. 

Sus piezas comenzaron a gustar tanto que ya también la llaman para pedirle anillos de compromiso, los cuales ella aconseja que sean originales, con materiales distintos a los que generalmente piden y con los que analiza cada detalle para que quien la compre quede contenta. 

“Puedo hacer un anillo de 5 mil pesos y también uno de 50 mil, pero lo que quiero que la gente sepa es que no se tienen que ir por lo más caro para deslumbrar, deseo que esta marca sea aterrizada en el momento que estamos viviendo y no tener algo desechable en tu mano por esta época de crisis, pero sí algo muy bonito que te durará toda la vida y de igual calidad que las piedras conocidas como diamantes, con los cuales también trabajo”, nos dijo. 

Lo que ella trata de hacer en cada uno de sus pedidos es estar en constante comunicación con el comprador, de forma que lo hace parte importante del proceso creativo desde el inicio hasta el final.

La próxima meta de María de la Fuente es hacer una colección para todos los gustos y a la vez crezca su línea de joyería. 

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