Fernando Savater : “El amor que duele, dura”

Este español, asiduo a las carreras de caballos, ha escrito más de 80 obras, entre libros y ensayos. Es un lector voraz con un gran sentido del humor e ironía. Su pose no es de filósofo aunque lo es, ríe pero confiesa que, en el fondo, ya no conoce la sensación que provoca la alegría y que la verdad y la justicia es lo que más importa en la vida.

A Savater lo reciben como un rockstar literario. (FOTO: Édgar Silva Fuentes)
A Savater lo reciben como un rockstar literario. (FOTO: Édgar Silva Fuentes)
Gente con clase TEXTO: Lariza Montero / FOTOS: Édgar Silva Fuentes 16/09/2015 15:55 Actualizada 13:00

En el marco del Encuentro Internacional de Periodismo de EL UNIVERSAL, tuvimos oportunidad de hablar en corto con el filósofo para conocerlo de manera más personal. De cerca resalta su sonrisa y sus gafas en colores gris-azul eléctrico y forma poliédrica, como su pensamiento...

En la Feria del Libro de Guadalajara, lo reciben como un rockstar literario, sus libros quizá sean de los más autografiados y aunque solía ser ingenuamente alegre, desde que murió su esposa Sara, hace unos meses, este filósofo español (que creció escuchando a Jorge Negrete) comenta: “he quedado mutilado”.

¿Qué ha ocurrido con Amador estos 24 años, cómo cambió la relación con su hijo, a partir de su libro emblemático, “Ética para Amador”?

Amador tiene ahora 40 años, es un hombre con una vida. Yo creo que las denominaciones de padre e hijo, deberían tener una fecha de caducidad casi como los yogures. Los niños cuando tienen ocho o nueve años son hijos, pero ya a sus 40 o 50 años, que es el caso de Amador, ya no porque veo a un señor ¡incluso más grande que yo! Tengo mucho afecto por él pero ya ha crecido, lee mucho, lleva una editorial con unos amigos en fin, tiene su propia vida. 

Usted dijo que el único fanatismo que tenía era por su esposa (ya fallecida) ¿qué es lo que más recuerda, admira y extraña de ella?

La muerte de Sara me dejó muy hundido, compartimos la vida por 35 años, fuimos compañeros, comentábamos cada libro que leíamos, cada película. Los dos teníamos gustos un poco raros; las películas fantásticas, la casa todas decorada como si fuera la de Guillermo del Toro ¡llena de monstruos! ella los hacía. Además, era una colaboradora extraordinaria porque me proponía temas, me ayudaba a hacerlos y ahora me he quedado muy mutilado.

¿Cuál cree que ha sido la brújula que le permitió llevar esta relación tan bella por tantos años?

Sonará un poco ingenuo pero creo que es el amor. El amor es eso, una cosa que tiene que doler porque el amor cuando duele, dura.

Este español, asiduo a las carreras de caballos, ha escrito más de 80 obras, entre libros y ensayos. Es un lector voraz con un gran sentido del humor e ironía. Su pose no es de filósofo aunque lo es, ríe pero confiesa que, en el fondo, ya no conoce la sensación que provoca la alegría y que la verdad y la justicia es lo que más importa en la vida. 

Cuando necesita sentirse feliz, contento, alegre, ¿qué imágenes o memorias evoca?

Tengo que hacer un esfuerzo de memoria para recordar cuando era feliz o me sentía complacido porque desgraciadamente desde hace unos meses (tras la muerte de Sara) que no conozco esa sensación. Antes sí, era una persona alegre, estaba alegre casi siempre incluso, cuando me pasaban cosas malas en el fondo, tenía alegría. En cambio, ahora es al revés, ahora estoy siempre triste e incluso, cuando parece que estoy alegre y contando chistes, en el fondo, me siento triste. Pero he disfrutado muchas cosas: los libros, el cine, disfrutaba con la compañía de Sara, disfrutaba las carreras de caballos, siempre fue muy fácil entretenerme.

Hay una memoria importante: cuando su padre le recitaba poesía en su infancia ¿es la poesía una manera afectiva para acercar a las familias hoy?

Es importante que los padres lean a sus hijos poesías y cuentos. A veces me preguntan ¿qué hay que hacer para que los niños lean? y lo primero que hay que hacer es leerles. Yo tuve una madre que fue maestra y me compraba cuentos o me los leía. Mi padre se aprendía poesías de Rubén Darío de memoria y me las recitaba además, era un gran aficionado a la música ranchera mexicana. He pasado casi toda mi infancia escuchando a Jorge Negrete.

Según su punto de vista ¿cuáles son las cosas que verdaderamente importan en la vida? 

Escribí un libro que se llamó “Las preguntas de la vida” y que empezaba con la muerte, con la verdad, la justicia, la libertad, la belleza, el tiempo, creo que esas cosas son de las que está hecha la vida.

¿Nos sirve la filosofía para una época de exilios, crisis financieras, atentados y de qué manera?

Todas las épocas han tenido sus cosas malas, los primeros filósofos siempre eran personajes que llegaban del exilio, eran gente que venía de fuera, exiliados que contaban lo que reflexionaban. No hay testimonio que diga: ¡que época más estupenda que hemos vivido! todas las épocas han padecido, han sido conflictivas y los filósofos han reflexionado sobre la existencia humana que se da en las épocas.

¿Qué función desempeñaría el periodismo rosa en las sociedades?

Me di cuenta del impacto de este periodismo cuando la relación de Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler se hizo más importante que la noticia del Premio Nobel del escritor, esa es su potencia. Aunque yo soy muy poco dado a ese periodismo. La vida de los demás es suya. La cotidianidad siempre me ha repelido mucho incluso, quizá soy excesivamente pudoroso, no me gusta hablar de cuestiones íntimas con nadie, me repele un poco.

¿Cuál es su idea del Paraíso?

Primero tendría que buscar la compañía que he perdido allí y luego no me importaría que hubiera carreras de caballos todas las tardes.