Lili Henaine, con sus hijos Miranda y Manolo, nos muestra la espectacular decoración de su casa y nos cuenta la historia detrás de cada adorno. Además, Silvia García de Alba y Gabriela del Moral nos enseñan sus nacimientos y árboles de Navidad
Aracely Garza/ Francis Guindi

(Fotos: Jaime Martin/Arturo Quintero)

Quienes conocen a Lili Henaine saben lo mucho que ama la Navidad, pues aunque siempre está con su familia, es una época en la que puede convivir aún más con ellos. Además, tiene una serie de tradiciones para decorar y cada año ciertas figuras y adornos toman el protagonismo de su casa. Por eso no es de extrañar que al entrar a su hogar lo primero que se ve es un gigantesco árbol de Navidad que le realizó la decoradora Talina Alarcón y que a sus hijos Miranda y Manolo les encanta.

Es obviamente en esta temporada cuando Lili decora más su casa. “Navidad es cuando echo la casa por la ventana. Halloween un poco por mis hijos, pero otras celebraciones no”, nos cuenta. Además del árbol tiene otras decoraciones, pues cada una tiene su lugar en su casa y un significado especial.

Enfrente del árbol ella puso un trenecito de juguete alrededor de una mesa, con el que sus niños constantemente juegan. Éste, además de darle un toque de la temporada, tiene un significado importante pues lo compró hace 11 años en la primera Navidad tras casarse con Manolo Fernández, cuando vivía en Jalapa. Eso sí, Lili cuida mucho cada adorno y artículo navideño, lo que le ha permitido seguir usándolos y crear estas tradiciones que espera que perduren por muchísimos años más. 

A un lado del trenecito hay un Santa Claus que canta y baila de la manera más divertida. Éste también tiene su historia, pues le pertenecía a la abuela materna de Lili. “Mi abuela tenía ese Santa Claus desde hace muchos años y cuando Manolo tenía un año fue a su casa y siempre quería prenderlo para que cantara y  bailara. Esa Navidad lloró por el Santa Claus, entonces mi abuela se lo regaló a su bisnieto para que pudiera tenerlo todos los años”. Por supuesto, durante la sesión de fotos, un divertido Manolo no pudo evitar prender la figura para que todos vieran cómo baila y canta.

La pequeña Miranda, quien tiene siete años, también tiene su propia figura gigante navideña en la sala. Lili nos platica que la pequeña adora Navidad por la decoración y, a los dos años, vio una muñeca gigante decorativa en un catálogo que acto seguido se la pidió de regalo a su mamá, a lo que ella se negó pues le explicó que era una decoración y no un juguete. Tanto la quería que Miranda le dijo a su abuelo Ricardo Henaine que se la comprara y él accedió. “Mi papá es muy consentidor con mis hijos”, explica Lili riéndose. Al llegar la muñeca de metro y medio, que además tiene facciones humanas y usa peluca, todos preguntaban si a Miranda no le daba miedo, pero la realidad es que a ella hasta le gustaría tenerla en su cuarto. Cinco años después la muñeca continua siendo una tradición en la decoración navideña que la familia Fernández Henaine pone cada año. 

Otra de sus tradiciones es regalarles dos esferas a los pequeños para que decoren su propio árbol, uno más pequeño que tienen en otra área de la casa. Así, cada Navidad Miranda y Manolo van llenando este pino con las esferas que reciben de sus papás.

De quien seguramente Lili heredó su gusto por la decoración navideña es de su abuela materna Lilia Lourdes. Si hay alguien que celebra la Navidad al cien por ciento y que va meses avanzada es ella. “Cada año ella hace una Navidad de un tema. Ésta será del Cascanueces y desde mediados de enero ya está viendo cómo será. Todo el año espera esta época, manda hacer las esferas del tema que le toca y el vestido con la modista”, cuenta. Dice que su mamá Lilia también se ha hecho muy navideña con el paso del tiempo y en su casa no puede faltar el tradicional pueblito navideño.

 

Tradiciones familiares
 

Desde que se casaron, Lili y su esposo Manolo celebran la Navidad de viaje y este año lo harán en Vail, a donde van junto con las familias de ambos lados y disfrutan muchísimo este tiempo en el que están los Fernández y los Henaine reunidos. “El 25 de diciembre abrimos regalos de Santa Claus desde las 6 de la mañana que los niños se despiertan. Nos ponemos a armar los regalos, a jugar y a veces salimos a comer”, platica y su hija agrega que le encanta la nieve y que ya quiere ir a este lugar.

Y, platicando sobre el 25 de diciembre, Manolo nos confiesa que le quiere pedir a Santa Claus un celular y Miranda una computadora para hacer sus tareas, así como un slime.

El significado de la Navidad
 

Lili destaca en todo momento que el verdadero propósito de esta temporada es el estar con la familia y dar gracias por todo lo que tiene. “Yo la verdad soy como familia muégano, entonces agradezco demasiado estar con ellos siempre”, confiesa. Por ello les ha inculcado a sus hijos que vivan así esta temporada, agradeciendo por todo lo que tienen y pidiendo siempre estar juntos. 

Hablando de pedir, nos comenta que para su familia pide en general que siempre sean felices juntos, para su esposo mucha salud y paz, para Miranda que todos sus sueños se hagan realidad y para Manolo que siempre sea el niño tan obediente que ha sido.

 

Sus recuerdos

Al hablar sobre la Navidad, es inevitable que ella recuerde cuál fue la más memorable de éstas y fue cuando tenía siete años y creyó que había visto a Santa Claus por la ventana.

También recuerda otra de adolescente cuando cumplió 17 años y celebró su cumpleaños (un 12 de diciembre) junto con su abuelo materno, quien cumple el mismo día que ella y llegaba esa vez a los 71 años, por lo que solo voltearon las velitas del pastel para cada uno. Esa Navidad fue la última de él y para esa fue una fecha que la dejó muy marcada.

Además, recuerda con nostalgia su primera Navidad con Miranda y Manolo hace cinco años, pues como sólo quería tener dos hijos, ya sabía que su familia estaba completa. “Fue muy especial para mí esa ocasión”, expresó. Otro de sus recuerdos es cuando de pequeña tenía que acompañar a su mamá a comprar el pueblito navideño que pondría en la casa, y que al ser pequeña se desesperaba porque en la tienda no permitían tocar nada. “De niña me acuerdo que era un suplicio”, cuenta riéndose. 

Sin lugar a dudas, en casa de Lili se respira un ambiente navideño con grandes tradiciones, pero el más importante es el que le infunde esta familia con su unidad y sus deseos de celebrar cada diciembre juntos, felices y agradecidos. 

 

SILVIA GARCÍA DE ALBA
ATMÓSFERA NAVIDEÑA EN CADA RINCÓN

Textos: Francis Guindi / Fotos: Arturo Quintero


A Silvia García de Alba le encanta la Navidad y es fácil darse cuenta por la manera en que decora su casa para celebrar la época. 

Al entrar nos muestra su nuevo nacimiento de siete figuras que fue elaborado con hoja de maíz y decorado con pintura vegetal, listones y adornos de manta bordada. Nos platica que lo compró en una de las ferias de artesanos indígenas que vienen de todos los estados de México y que para ella representa el amor que da el Niño Jesús con su llegada al mundo. “Yo invito a todos los mexicanos a que promovamos las artesanías comprando lo que realizan nuestros propios paisanos”, comenta.

También nos compartió que cada año el árbol lo pone en su sala y le gusta que sea natural, ya que el olor a pino le fascina. “Este año lo decoré con adornos de latón dorados mexicanos. Siempre procuro que el árbol sea natural, me gusta darles trabajo a los que conservan y promueven este tipo de árboles”.

“Es una fecha de unión familiar que sirve para reflexionar sobre cómo vamos a mejorar el próximo año, dar gracias, perdonarnos, pedir deseos...” 

Esta Navidad será muy especial ya que Silvia ha juntado tanto a los Rojo, sus hijos, y la familia de su esposo Jorge, como a la de los Lugo, primos de él. “Cada vez somos menos, por eso esta vez invité a todos los primos y aquí prepararé la cena. Para nosotros es una fecha de unión familiar muy importante que sirve para reflexionar sobre cómo vamos a mejorar el próximo año, dar gracias, perdonarnos, pedir deseos y hacernos más sensibles con la gente que sufre. El inicio de un nuevo año es una oportunidad de volver a empezar y entre más grande eres, más consciente te vuelves sobre cómo se va la vida. Por eso es importante cumplir con lo que tienes pendientes y dejar las cosas arregladas”, compartió. 

Para la cena, con ayuda de sus hijas, Silvia servirá caldo de camarón, pavo, bacalao, pierna y de postre buñuelos. “Vamos a ser cerca de 35 personas y viene Adolfo Lugo Verduzco con sus hijos, el único primo que le sobrevive a mi esposo Jorge Rojo Lugo, quien también fuera gobernador de Hidalgo”, dijo. 

 

 

NACIMIENTO EN EL TEJADO

Como es costumbre este año también colocó un lindo nacimiento en el techo de la entrada de su casa,  “para mí es un mensaje de amistad hacia toda la gente que pasa. En ocasiones hasta me tocan o me dejan alguna cartita de agradecimiento. Las piezas son  obra del artista Rangel Hidalgo y ya me lo han pedido para un museo, pero yo lo quiero para mis hijos y mis nietos”.

 

GABRIELA SOLÍS DEL MORAL 
DOS ÁRBOLES CON  ESFERAS ORIGINALES


Gabriela actualmente es empresaria, tiene las profesiones de nutrióloga y comunicóloga, pero también decidió ser mamá: “Tuve la bendición de tener a mis dos hijos, Jocelyn y Gerardo, ser mámá y pasar tiempo con ellos es lo más hermoso de la vida”. 

Para ella, la Navidad es la mejor etapa del año: “Estas fechas me han dejado hermosos recuerdos, es una época de amor, perdón y espiritualmente me llena mucho”. 

Gabriela viene de una familia grande, en donde ella era la más pequeña: “Mis padres siempre festejaron mucho esta época, juntos poníamos el árbol y hacíamos la cena. Mamá nos inculcó a perdonar para llegar al Año Nuevo llenos de paz y amor, y éste es uno de los grandes legados que les transmito a mis hijos. Además, es un tiempo de bellos momentos, lleno de risas, regalos y propósitos por cumplir”. 

Además por estas fechas también festeja su cumpleaños: “Siempre fui y sigo siendo muy festejada”, nos cuenta. 

Dos propuestas

Una de las particularidades en su decoración es que pone dos árboles: “Generalmente, en la entrada de la casa pongo un árbol lleno de recuerdos que he adquirido a través de los años, algunos de ellos pertenecieron a mis abuelos, un árbol de momentos valiosos. Suelo poner una paloma de la paz, que simboliza al ángel que nos cuida en el cielo. También tiene un corazón de amor y un borrego de la abundancia. Lleva luces blancas y está nevado”.

El aroma a pino invernal recorre toda la casa y es que Gaby nos comenta:  “Desde hace mucho elegimos  árboles artificiales y suelo poner abajo de ellos ramas de pino natural, que desprenden un aroma hermoso”.

Su segundo árbol generalmente lo pone en el estudio: “Es un árbol que representa mi trayectoria de vida, como niña, adolescente, madre y esposa, con maravillosas experiencias y lugares llenos de historia, tradiciones y cultura, en compañía de las personas que más quiero”. 

Las esferas de este árbol tiene imanes dentro: “Hace mucho tiempo, solía ponerlos en el refrigerador, pero ya  no cabían. Cada imán representa un momento en mi vida, son recuerdos valiosos. Por eso encapsularlos fue lo mejor y así los comparto con familiares y amigos cada año. Es fantástica la sensación de volver a recordar cada uno de esos viajes durante esta época”. Tiene  230 esferas cada uno con diferentes imanes. Se trata de un árbol deshidratado, que requiere un almacenamiento especial. “En mi decoración veo la cara de mis hijos, con una sonrisa, llenos de felicidad. Cada vez que veo este árbol confirmo lo maravilloso que es la vida a pesar de todas las adversidades a las que nos enfrentamos”. 

“Estas fechas me han dejado hermosos recuerdos, es una época de amor, perdón y espiritualmente me llena mucho”

 

RECUERDOS
 Los recuerdos familiares de los viajes que ha hecho Gabriela forman parte de su decoración navideña. Este año puso dos árboles (uno de ellos con apariencia nevada). Con estos detalles trata de inculcar en sus hijos un significado más profundo de esta temporada.

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