Patrones inconscientes ejercen un poder muy importante en esta vibración. ¿Te ha pasado que cuando estás de malas te pasan más cosas desagradables y que lo opuesto sucede cuando estás de buenas? Esto es por la Ley de la Atracción. El día de hoy quiero compartirte algunos ejercicios muy fáciles que puedes hacer para elevar esta frecuencia:

1. Aplaudir. Esto aclara el aire y te mueve del estancamiento. Puedes hacerlo cerca del cuerpo o en el espacio en el que te encuentres. También activa el subchakra del corazón. ¿Será que por eso aplaudimos como una forma de aprecio?

2. Visión periférica.Enfocarte en la visión periférica hace que se active tu sistema nervioso simpático (SNS), lo que te permite relajarte y tener una perspectiva global amplía, estar en contacto con lo que sientes y ver el movimiento y no solamente los detalles específicos. Pon tus manos con las palmas viendo hacia enfrente, a los lados de tu cara, y mueve tus dedos. Mira tus dedos de ambas manos mientras ves al frente. (si usas lentes, retíratelos antes).

3. Respiración. Inhala la mayor cantidad de aire que puedas y cuando llegues al máximo, exhala sin parar. Una vez que exhales vuelve a inhalar. La idea es que lo hagas de manera continua, sin pausa.

4. Postura de corazón abierto.Esta representa el amor incondicional y tiene un impacto no solamente para ti, sino para cualquier persona que esté contigo en ese momento.Puedes practicarla cuando estés en una discusión o en una situación violenta, ya que sirve para calmar. Sentado o de pie, pon tus manos abiertas a los lados de tu cuerpo. Cuando inhalas expande el esternón y cuando exhalas lo relajas y repite algunas veces. Posteriormente camina hacia donde desees con las manos en la misma posición. Como puedes darte cuenta, no hay pretexto ya que ninguno de estos ejercicios te toma más de 10 minutos, incluso menos y pueden contribuir a que tus días tengan más bienestar, gozo y placer.

“La lógica te lleva de A a B, pero la imaginación a todas partes.” Albert Einstein

Desde niña he sido muy curiosa y me gusta estar en un continuo aprendizaje. Uno de los principales motivadores internos es el seguir aprendiendo temas nuevos.

En cuanto a mi vida laboral ha sido muy variada, me he dedicado a las ventas, las relaciones públicas, a escribir, he sido maestra, productora de eventos, asesora empresarial, terapeuta, he participado en la radio, traductora, corredora de arte… Para muchos esto es tema de juicio ya que nos enseñan a elegir un camino y a no perder el rumbo.

Yo veo las cosas de manera distinta, elegí hacer todo lo que me diera alegría y sentirme con la libertad de poderme mover a mi ritmo. Cuando descubrí mi misión, me di cuenta que todas mis actividades estaban bajo el mismo paraguas que tiene que ver con servir, conectar y comunicar.

Y a veces me ha costado trabajo llevar todas mis actividades porque este mundo suena a inestabilidad, lo cual es solamente una etiqueta con la que se pretende encasillar a las personas.

Quien me conoce sabe que soy una persona profesional y que profundizo en todo aquello que hago. Hoy me doy cuenta de que todas estas actividades van de la mano y que sí hay manera de integrar todo. Aunque ha habido momentos en los que he elegido irme por un solo camino, tarde o temprano me “llama” lo que he dejado.

Hoy elijo ser fiel a mi misma y añadir cada día más aprendizaje, más experiencias y hacer todo esto con gozo y entusiasmo y te invito a que no dudes de lo que eres capaz y que no te cierres a un solo camino, que escribas una lista con todo aquello que has postergado por falta de tiempo o de dinero, que al final, como ya lo he dicho, son pretextos que nos ponemos para limitarnos. Si en verdad deseas algo, ve por ello.

Si ves tu vida como algo general sin separar tu trabajo de tu vida personal, te darás cuenta de que tienes muchos talentos y habilidades que son tan fáciles para ti, que podrías hacer sin que necesariamente requieras dedicarle ocho horas diarias.

¿Qué tal que pudieras hacer muchas cosas que te gustan y que además pudieras recibir un ingreso adicional por ellas? ¿Estarías [email protected] a salirte de la caja? No te encasilles ¿qué más puedes sumar a tu vida hoy?

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Con frecuencia, cuando algo nos gusta, tratamos de alargarlo lo más posible y, por el contrario, cuando se trata de una situación que nos molesta, dirigimos nuestros esfuerzos en cambiarla a toda costa. Parece algo muy normal, sin embargo, en ninguna de las dos opciones estamos presentes con lo que realmente está sucediendo, más bien brincamos hacia el futuro, ya sea para sostener lo que consideramos bueno o para eliminar lo que creemos malo.

Y no es que esté mal aspirar a algo mejor, no estoy hablando de eso, el problema radica cuando al resistir lo que estamos viviendo, usamos toda nuestra energía en lo que rechazamos e incluso perdemos de vista todo lo demás que hay en nuestras vidas por estar enfocados en evitar lo que nos molesta. 

Hay veces en las que cambiar algo no depende solamente de nosotros, sino de la elección del otro. Por ejemplo en una pareja: encuentras a alguien que aparentemente tiene todo lo que tú deseabas en alguien, “pero” ciertas características no te gustan y lo único que haces es enfocarte en desear que “eso”  sea como tú quisieras que fuera.

Lo mismo puede suceder en un trabajo o en cualquier otra circunstancia de la vida. Pierdes la perspectiva de todo al obsesionarte con “si tan sólo esto fuera distinto”. Lo que queremos cambiar muchas veces proviene de ideas de nuestro pasado en las que tal vez vivimos algo parecido a lo que deseamos hoy. Y al traerlo al presente se convierte en un estorbo que no nos permite percibir lo que realmente está sucediendo en este momento. Esto nos causa ansiedad ya que por más esfuerzos que hacemos a veces las cosas o las personas no cambian ni al tiempo en que nosotros quisiéramos ni de la manera en la que nos gustaría.

¿Qué hacer? Observar la situación tal y como se presenta, sin rechazarla y sin alinearte con ella. No se trata de estar ahora buscando todo lo maravilloso que podría darte, porque a veces de verdad parece que no hay nada y ahora tus esfuerzos los encaminarás a encontrar a como dé lugar lo lindo que puede haber. El ejercicio en estas circunstancias es simplemente el estar con lo que es, con lo que hay, sin juicio, en silencio. No lo tienes que abrazar, ni tampoco que rechazar. Simplemente estar. A ver qué pasa contigo, más que con lo externo.

Somos seres integrales y nos desarrollamos en cinco niveles o cuerpos principalmente: físico, energético, emocional, mental y espiritual. Todos ellos están conectados y cuando están alineados nuestras vidas fluyen con facilidad. Cuando nos sentimos atorados y creemos que no podemos seguir es importante revisar cuál o cuáles de ellos están yendo hacia otra dirección. Nuestra brújula es el cuerpo espiritual, es nuestra sabiduría y puedes llamarle alma, tu corazón, la vida, o como quieras.

Es el que no se equivoca ya que es el guía de tu propósito. Los pensamientos y emociones con frecuencia obstruyen el camino y esto se manifiesta en nuestro cuerpo físico. En momentos difíciles nos cuesta mantenernos en el presente, constantemente nos vamos al pasado y nos da ansiedad un futuro incierto. Y solamente estando en el aquí y ahora es que vamos a poder reconocer las señales que nos da la vida y podamos avanzar.

Josep Soler propone distintas maneras para alinear de manera instantánea a todos estos cuerpos. Hoy te hablaré de una de ellas, a la que él llama “el arte de decir sí “. Dice que en vez de resistirte a lo que está sucediendo, digas simplemente “sí”. Esto te ubica en el presente y abre tus sentidos para observar las señales que se te presentan y evita que la emoción se quede anclada en tu cuerpo. No se trata solamente de aceptar la situación, sino a dirigirte en la dirección de lo que se está presentando. De esta manera te alineas con ella y es cuando puedes ver el regalo que hay detrás.

Te comparto una experiencia: hace unos meses me solicitaron una documentación que me parecía casi imposible de reunir. Me sentía frustrada. Hace un par de días me reuní con una amiga y salió el tema en la conversación y me dijo que ella había hecho ese trámite y que era muy fácil. Dije “sí” y me di la oportunidad de buscar otras opciones. Me metí a internet, busqué los requisitos y encontré una oficina mucho más cercana que la que me habían dado originalmente. Decidí intentarlo. Llegué a la dirección mencionada y una persona me dijo
que esperara y otra que en esa oficina no se hacía dicho trámite. Esperé y de pronto me llevaron a un escritorio en donde un señor me explicó paso a paso lo que requería y aclaró todas mis dudas.

Me dijo que efectivamente esa no era la sede correspondiente, que tenía que entregarla en otro lugar. ¡Mi sorpresa fue enorme cuando me dijo que él era el encargado directo de recibir todo y que de “casualidad” estaba ese día en la dirección a la que yo había ido! ¿Estarías [email protected] a aprender el arte de decir sí para encontrar el regalo oculto que te está esperando?

Tenemos puntos de vista, muchas veces contradictorios con respecto a nuestros cuerpos. Por un lado hemos recibido mensajes en los que se anula ya que se considera sucio o pecaminoso y, por otro, en estos días existe un culto al cuerpo en el que se le da una importancia, a veces exagerada y desmedida.

Lo cierto es que considero que ninguna de esas dos opciones le da su justo valor al cuerpo. Muchas veces nos identificamos con él como si nosotros fuéramos nuestro cuerpo y no es así. Somos seres infinitos y tenemos un cuerpo. Y éste tiene un nivel de conciencia también y está para apoyarnos en lograr lo que deseamos. Lo que sucede es que normalmente lo relegamos. 

El cuerpo guarda y a veces acumula muchos sentimientos y emociones que se quedan atorados y nos manda señales constantemente. Por ejemplo, se te puede poner la carne de gallina cuando algo te hace feliz o se contractura cuando algo no está bien. Es maravilloso poder tener una buena comunicación y aprender a ver la manera en la que te manda mensajes. Llevo algunos años trabajando como practicante de terapias de imposición de manos sobre el cuerpo y en mi experiencia te puedo decir que es impresionante la manera en la que responden.

Aunque no estemos acostumbrados, te puedo decir que muchos de los problemas que manifiestas en tu vida podrías resolverlos o aminorarlos con este tipo de terapias corporales, en las que no tienes que hablar. Incluso puedes relajarte tanto que hasta te duermes. Cuando dejas la mente a un lado, permites que tu cuerpo libere y sane mucho de lo que te tiene atascado. Otras veces he visto que este tipo de sesiones como complemento de terapias psicológicas hace que los consultantes avancen mucho más rápido.

Tu cuerpo realmente quiere hacer equipo contigo para crear la vida que deseas. Es algo así como que quieres poner un negocio y hay un socio capitalista dispuesto a invertir en él. Tu cuerpo tiene regalos para ti. ¿Estarías [email protected] a recibirlos y a dejarte sorprender?

Cada relación que tenemos, (de cualquier tipo) es una manifestación de la relación que tenemos con nosotros mismos. Muchas veces confundimos el verdadero amor porque en nuestra infancia no reconocimos maneras sanas en las que se relacionaban nuestros padres o nuestra familia y crecemos creyendo que así es como debería de ser.

A veces nos quedamos en relaciones que en vez de nutrirnos nos succionan. Una relación tóxica es aquella que nos liga con el otro a través del miedo, la culpa o la obligación y [email protected] justificamos creyendo que va a cambiar o peor aún, que nosotros tendremos el poder para lograr ese cambio. Y seguimos ahí por que nos da miedo enfrentarnos a nuestra soledad. Es el típico caso de “peor es nada”.

Un lazo tóxico te puede dañar mucho más de lo que crees y se caracteriza también por una sensación de culpa o ansiedad cuando tú tienes un logro en tu vida. Desde pequeños pudimos haber hecho algún tipo de contrato con nuestros padres o miembros de la
familia para no sobresalir en nuestra vida y nos sentimos mal si en el sistema al que pertenecemos existen historias de fracaso.

Un ejemplo de esto puede ser que un hijo se sienta mal de tener éxito en su trabajo cuando su padre o su abuelo no lo tuvo, entonces siente que si sigue su sueño, dejaría de ser amado por elllos. O una hija que aunque quisiera casarse y formar una familia, se sintiera culpable de hacerlo porque su madre o abuela se quedaron solas.

Los pactos son a nivel inconsciente y es importante reconocerlos para darnos cuenta de que el seguir el camino de alguno de nuestros ancestros no le va a devolver al otro lo que no tuvo, por el contrario, la historia continúa. Estos lazos, aunque te podrían parecer extraños, los hacemos por amor, un amor mal entendido si quieres verlo así. Algo que puedes hacer es un reconocimiento de estas situaciones y darte cuenta que no te corresponde a ti sanar lo que alguno de tus padres no pudo realizar y en vez de sentirte mal o culpable, los reconozcas en todo su poder.

Como ya lo he mencionado en otras ocasiones, la mejor manera de honrarlos es hacer algo bueno y maravilloso con el regalo de la vida que nos dieron.